Pasamos de no querer “mal acostumbrar” a nuestros hijos a nuestros brazos, les hacemos trampas, le cambiamos nuestro pecho materno por un chupete y biberón, (no se ofendan quienes no han podido por causas mayores dar de lactar) nuestros càlidos brazos por una hermosa cuna decorada con tules y mariposas. Le cambiamos nuestro tibio cuerpo por un muñeco “objeto de consuelo”. Como pretendemos empezar a poner “carácter” a un bebè que acaba de salir de la calidez del vientre materno donde no le faltaba nada y se està encontrando con un mundo nuevo de ruidos e incomodidades. El niño crece, y con èl crece su desolación, la falta de madre, de padre, de calor filial. Nacen los “malos comportamientos”, pega a sus compañeros, somete…..o se aísla, ya no pide atención materna, ni cariño paterno, ha pasado de pedir a sustituir, los padres asumen que ya “aprendiò”.
Imaginan que nuestra pareja nos sustituya por una hermosa muñeca inflable, como “Objeto de consuelo”, y que esa situación se repita noche tras noche?, Entonces porque nuestro pequeño hijo debe “aprender” a ser independiente cuando aùn ni articula palabras? Porquè debe abrazar un inerte muñeco de felpa, si mami y papi estan durmiendo abrazaditos en la habitación de al lado?
Juguemos con nuestros hijos, intentemos comprender su mundo rico en fantasìa, si jugamos poniendo el corazòn, nos sorprenderemos todo lo que tienen para enseñarnos.
Nos ignoran tanto en la infancia que no serà que pasamos del frìo plàstico del biberón, a la botella de licor, y del impersonal chupete al eterno cigarro en la boca? De no recibir suficientes abrazos y besos de mamà y papà, pasamos a la dependencia de nuestra pareja, y a la asfixiante relaciòn que nos atormenta y no nos deja vivir sino en un eterno bolero, esas relaciones sentimentales de si me dejas me mato, si me dejas me muero….Siempre con el miedo de ser abandonados en la inmensidad de la noche…. Serán independientes con el pasar de los años, que por cierto pasan volando literalmente hablando.
En mi primera experiencia como Doula, hace años, brotaron de mis labios estas palabras para la mami primeriza que me tocò atender, al verla vacilar sobre si levantar o no en brazos a su recièn nacido bebè : Tu crees que si todos nosotros hubiésemos recibido suficientes abrazos, besos, amor, mimos y atención en nuestra infancia, el mundo fuera un lugar con tanta violencia? Su respuesta fue: No…..y lo levantò y cobijò en sus brazos….
martes, 14 de mayo de 2013
sábado, 11 de mayo de 2013
La autonomía se da con los años....
No siempre nos van a necesitar
con tanto afán
Ellos van creciendo y pasando
etapas
Entre risas de alegrías y
llantos de desencanto
Por la pelota perdida, por la
mami que trabaja, por más parque por más mami o porque papá trabaja……..
Se escurre ya su infancia
Nos quedamos observando como
pasan de bebés a niños que juegan tanto
Que parecen no tener cansancio
en su cuerpo tan pequeño y travieso……………..
Y miramos admiradas como aquel bebé de brazos que no nos podíamos
alejar ni un segundo de su vista, va jugando y estando cada día un poco más lejos
de nosotros, ya no somos su exclusiva, ya no depende de nosotros para moverse o
desplazarse, gana autonomía con cada día.
Cansa mucho la dependencia de un bebé de su madre?? Si, cansa mucho,
pero son unos pocos meses de exclusividad, como máximo entre 7 y 9 meses cuando
empiezan a gatear y conocer el mundo, y depende de lo segura y cómoda que
tengamos la casa para el pequeño explorador no tendremos accidentes ni sustos
mientras conoce toda la casa por su cuenta.
La sociedad, los amigos, la suegra, el vecino, el pediatra, todos nos
dicen que los bebés apenas salen del útero materno deben ser independientes y
que no lo debemos “malacostumbrar”y no es así, la independencia es una escalera
muy larga que debe subir el bebé con calma y devolverse al peldaño anterior de
ser necesario hacerlo. Tanta prisa nos lleva a ser adultos con más o con menos
neurosis, victimas del afán a que hemos sido sometidos desde el mismo momento
de nuestro nacimiento cuando nos arrancan de los brazos de lo único hasta ahora
para nosotros conocido: el olor de mamá, una mamá que seguiremos reclamando y
buscando toda la vida si nuestras necesidades de contacto, caricias y miradas
no han sido lo suficiente para copar nuestra bien merecida cuota de cariño
materno en el mundo.
Si, es cansado y puede hacerse insoportable la crianza de uno o más
pequeños si no tenemos nosotras también la mirada amorosa y de contención para
poder sobrellevar esa hermosa carga como lo es atravesar las noches y días con
un bebé en brazos que reclama constantemente nuestra atención.
Si, puede tornarse pesado si no buscamos herramientas personales que
nos ayuden a sanar nuestro niño herido y lastimado para no posar sobre nuestros
pequeños hijos las lesiones heredadas de nuestros padres que a su vez heredaron
de nuestros abuelos una manera patriarcal y machista de criar: el niño en su
cuna calladito mientras la mujer atiende al hombre, eso sí bien bonita y
sonriente (aún en pleno puerperio).
A todas esas mamás que tienen ahora mismo su bebé en brazos y que las
rebasa el cansancio, la fatiga, las ojeras, el desespero de días y meses sin
dormir, les digo que bien vale la cuota de amor en exclusiva que le demos a
nuestros pequeños, porque si es verdad que no es una receta infalible, es un
paso amoroso para llevarlos a conocer el sendero de la vida de una manera
diferente y que les enseña que todo ser humano y animal que habita el mundo
merece ser tratado con amor, respeto, paciencia y cariño, eso mismo que le
dimos en sus primeros meses de vida pese a nuestro cansancio y miradas de
desaprobación. A quienes están en la etapa de enfados y berrinches le digo: Como toda etapa pasa y su duración e intensidad depende el como lo manejen los adultos Cuando su bebé sea un
niño grandecito y les rodee con sus brazos y les diga: mami te amo o cuando
ustedes estén en cama con un malestar y ellos entiendan que mami no está
disponible por ahora (lo entienden con la edad), entonces nos queda por dentro
el buen sabor de haber tenido la paciencia y la infinita sabiduría para
transitar la maternidad dando a nuestro pequeño lo mejor de nosotras, así no lo
hayamos tenido.
Cómo la mayoría de ustedes saben
a finales de Diciembre tuvimos un accidente de tránsito, mi hija de 5 años criada con amor y respeto ha
logrado salir de todos los miedos y traumas que conlleva el haber estado
viajando conmigo en el auto que fue arrollado por un bus, el verse separada
abruptamente de mí por dos semanas, me ha cuidado, me ayuda, me pasa las cosas,
se alegra con mis logros y avances y desde el mismo momento del accidente tuvo
más valor y empatía que muchos adultos, de nada le vale que yo le diga que su
parte es jugar, jeje.
Es obligación de los padres preparar y criar a los niños con amor y
paciencia, las etapas pasan y las enseñanzas quedan grabadas, de como les tratemos
a los niños hoy día así nos tratarán ellos a nosotros y al mundo.
Publicado por Janeth Ivimas, Doula. en 12:09
Publicado por Janeth Ivimas, Doula. en 12:09
miércoles, 8 de mayo de 2013
¿Niños que no comen?
La "temida" inapetencia en los niños viene dada de la excesiva preocupación de parte de sus padres, pues tenemos un elevado estándar en lo que debe ingerir y no suele concordar ni siquiera con el tamaño del estomago de los pequeños.
Los adultos no tenemos los mismos gustos a la hora de comer, o de vestirnos o mirar una peli, pero queremos estandarizar y hasta competir si nuestro hijo come más que el vecinito o es más alto que el hijo de nuestro colega en la oficina olvidando lo más importante: los gustos de nuestros hijos, gustos que debemos respetar desde ya (para que también ellos aprendan que sus negativas son válidas, lo cual les servirá mucho en la adolescencia cuando deban negarse al cigarro, sexo temprano, etc) incluso si mueve su cabeza en tono de negativa, si nos cierra la boca y no quiere probar el manjar después de nosotras haber estado horas preparando esa delicia. Pues sencillamente hemos de respetarle su negativa, esperar que nos de señales de hambre y no tomarnos personal la negativa del niño a comer. Si nuestro hijo tiene buen peso, buena estatura (acorde a los genes pues si mamá y papá son hermosamente delgaditos y bajos de estatura lo más probable es que bebé sea hermosamente delgadito y bajo de estatura), sólo debemos relajarnos, seguir ofreciendo alimentos sanos y tener fe y confianza que con los años van aceptando probar nuevos sabores (Mi nena a partir de los 4 años empezó de nuevo a probar otros alimentos tenía un año que su dieta era bastante limitada pero muy sana y ella igual en ese año siguió creciendo y con salud de hierro. También debemos tener en cuenta que pasan por etapas, por enfermedades, salidas de dientes, entrada a guardería o colegio, la llegada del hermanito, eventos que pueden interferir por unos días en su apetito para después retornar a la rutina.
Si estamos en constante comparación con otros niños en el tema apetito u otros, dejamos de disfrutar a nuestros hijos y les quitamos a ellos alegría por estar constantemente preocupados por la talla, peso, olvidando que mientras los niños estén sanos, alegres, correteando y felices es porque tienen suficientes fuerzas en su cuerpo.
Hay que tener sumo cuidado con no dar a los niños en exceso dulces/chucherías, esto les puede impedir disfrutar y aprender a saborear la comida sana. Es preferible esperar por lo menos los dos de vida del niño para introducir en su cuerpo azúcar. Y el consumo de esta debe ser moderado, no sustituir las comidas por dulces, eso si, respetando la inapetencia de los niños si están enfermos o con salida de piezas dentales.
Acá les dejo una lista de lo que nos sirvió en su momento para hacerle a nuestra hija agradable la hora de comer, desde el mismo momento que aprendió a sentarse solita en una silla adaptada a su edad:
Los adultos no tenemos los mismos gustos a la hora de comer, o de vestirnos o mirar una peli, pero queremos estandarizar y hasta competir si nuestro hijo come más que el vecinito o es más alto que el hijo de nuestro colega en la oficina olvidando lo más importante: los gustos de nuestros hijos, gustos que debemos respetar desde ya (para que también ellos aprendan que sus negativas son válidas, lo cual les servirá mucho en la adolescencia cuando deban negarse al cigarro, sexo temprano, etc) incluso si mueve su cabeza en tono de negativa, si nos cierra la boca y no quiere probar el manjar después de nosotras haber estado horas preparando esa delicia. Pues sencillamente hemos de respetarle su negativa, esperar que nos de señales de hambre y no tomarnos personal la negativa del niño a comer. Si nuestro hijo tiene buen peso, buena estatura (acorde a los genes pues si mamá y papá son hermosamente delgaditos y bajos de estatura lo más probable es que bebé sea hermosamente delgadito y bajo de estatura), sólo debemos relajarnos, seguir ofreciendo alimentos sanos y tener fe y confianza que con los años van aceptando probar nuevos sabores (Mi nena a partir de los 4 años empezó de nuevo a probar otros alimentos tenía un año que su dieta era bastante limitada pero muy sana y ella igual en ese año siguió creciendo y con salud de hierro. También debemos tener en cuenta que pasan por etapas, por enfermedades, salidas de dientes, entrada a guardería o colegio, la llegada del hermanito, eventos que pueden interferir por unos días en su apetito para después retornar a la rutina.
Si estamos en constante comparación con otros niños en el tema apetito u otros, dejamos de disfrutar a nuestros hijos y les quitamos a ellos alegría por estar constantemente preocupados por la talla, peso, olvidando que mientras los niños estén sanos, alegres, correteando y felices es porque tienen suficientes fuerzas en su cuerpo.
Hay que tener sumo cuidado con no dar a los niños en exceso dulces/chucherías, esto les puede impedir disfrutar y aprender a saborear la comida sana. Es preferible esperar por lo menos los dos de vida del niño para introducir en su cuerpo azúcar. Y el consumo de esta debe ser moderado, no sustituir las comidas por dulces, eso si, respetando la inapetencia de los niños si están enfermos o con salida de piezas dentales.
Acá les dejo una lista de lo que nos sirvió en su momento para hacerle a nuestra hija agradable la hora de comer, desde el mismo momento que aprendió a sentarse solita en una silla adaptada a su edad:
- 1-Le compramos una mesita con su silla adaptada a su edad, allì le servìamos la comida en pequeñas porciones, siempre comida sana, variada y saludable, si pedìa màs le dábamos.
- Algo así:
2- Dejar a su alcance (en esa mesita) pedazos de frutas, pan, vegetales.
3-No consumiò nada de dulces hasta pasado los dos años, allì empezamos a darle helado y galletas Marìa en contadas ocasiones, las frutas han sido durante 5 años su merienda.
4-No la forzábamos a estar con nosotros en la mesa, si se querìa bajar respetábamos su necesidad de hacerlo, pasados los 3 años se empezó a quedar màs tiempo en la mesa, hoy dìa a sus 5 años nos acompañan en casi todas las comidas todo el tiempo y casi siempre espera con mucho cariño ese momento de estar los 3 juntos en la mesa.
5-Si comìamos fuera de casa procurábamos llevarle cositas para entretenerle y fruta para darle si en el menù no habìa nada disponible que le gustara, intentábamos no quedarnos tanto tiempo, ya sabemos que los pequeños se inquietan en estos sitios casi siempre llenos de mucha gente, ruido, luces, etc. En el presente y hace mucho tiempo disfruta las comidas fuera de casa.
6-Nunca se le debe premiar a un niño si come sano, porque le estamos enseñando que si se come los vegetales (por decir algo) y obtiene a cambio un helado, entonces los vegetales son malos y los helados buenos para su alimentación, ya sin contar con lo mal de reforzar con premios los comportamientos positivos.
7-Hemos respetados sus etapas de comer pura fruta o determinado alimento (siempre informándonos bien sobre el caso del momento)
8- El alimento principal de
mi hija, ahora de 5 años, fue la leche materna hasta casi sus dos años, lo
genial de la leche materna es que es un tejido vivo además de adaptarse en
nutrir a los niños a medida que crecen. No es la misma composición de la leche
materna que toma un bebé de 10 meses o un niño con 3 años de edad. La leche
materna nunca es agua nada más como suele decir mucha gente e incluso
profesionales.
- Nuestra
hija desde el año de edad es vegetariana por decisión propia y sabemos de muchos casos de
niños que lo son, gozando todos de perfecta salud.
- Los modales y buenas costumbres lo aprenden de sus padres y familia, no por presión en la mesa.
- Les recomiendo este video del Pediatra Carlos González:
martes, 7 de mayo de 2013
Las desventajas del tiempo fuera.
A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.
El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.
Bajo la superficie
Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2
Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.
¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.
Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.
Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.
Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.
Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.
Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?
Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.
De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.
Consecuencias Escondidas
El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.
Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9
Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.
Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.
Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.
Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.
No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.
Sacado de: Aletha Solter
Las desventajas del tiempo fuera.
A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.
El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.
Bajo la superficie
Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2
Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.
¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.
Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.
Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.
Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.
Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.
Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?
Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.
De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.
Consecuencias Escondidas
El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.
Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9
Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.
Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.
Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.
Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.
No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.
Sacado de: Aletha Solter
Las desventajas del tiempo fuera.
A medida que padres y educadores preocupados han tomado conciencia de los peligros del castigo físico, el Tiempo Fuera ha emergido como una herramienta de disciplina muy popular. A los niños que se portan mal, se les manda a sentarse quietos en una silla o ir a sus habitaciones para calmarse y pensar sobre lo que han hecho. Después de un periodo de tiempo, se les permite volver al grupo o unirse a la familia, siempre que se comporten "de manera apropiada". El periodo de tiempo designado es normalmente de un minuto por cada año de edad, y los niños que abandonan la silla o la habitación antes de que el tiempo termine son mandados de vuelta por el periodo de tiempo completo otra vez. Algunos libros recomiendan una norma adicional de silencio, y sugieren que el periodo de tiempo se repita si se rompe el silencio. En cualquier caso, a los padres que usan este método se les prometen rápidos y fáciles resultados.
El Tiempo Fuera proviene del movimiento conductista basado en el trabajo del psicólogo B. F. Skinner. Su teoría del condicionamiento operante afirma que los niños se comportarán de determinada manera si reciben premios por hacerlo ("refuerzo positivo"), y que el comportamiento no deseado puede ser reducido retirando premios o provocando dolor (ambos son calificados "castigo"). Skinner mismo creía que todas las formas de castigo eran medios inapropiados para controlar el comportamiento de los niños.1 Aún así, mientras pegar está disminuyendo en los Estados Unidos y en otros paises, la retirada de amor y la atención perdura como un medio aceptable de control.
Bajo la superficie
Usar Tiempo Fuera parece menos perjudicial que pegar, dar una paliza, o gritar, porque no involucra abuso físico o verbal. Por lo tanto se piensa que representa algún grado de progreso en nuestra continua lucha por hacer de este mundo un sitio mejor para los niños. Según muchos educadores y psicólogos, sin embargo, el Tiempo Fuera no es tan inocente como parece y es, además, una manera de disciplinar a los niños emocionalmente perjudicial. De hecho, la Asociación Nacional para la Educación en la Infancia (National Association for the Education of Young Children) incluye el uso del Tiempo Fuera en una lista de medidas disciplinarias perjudiciales, junto con el castigo físico, criticar, culpar, y avergonzar. 2
Bajo la superficie, el Tiempo Fuera es un enfoque autoritario y, como tal, puede funcionar sólo entre niños entrenados para cumplir con el poder y la autoridad de los adultos. Los niños entrenados para conformarse ante tales medidas saben que las consecuencias de desobedecer son peores que las de seguir los mandatos. Los niños que no han sido criados en un ambiente autoritario lo más probable es que se nieguen a ir a otra habitación o a sentarse en una silla.
¿Cómo aprende un niño las consecuencias de la desobediencia? Los partidarios del Tiempo Fuera aconsejan a los padres la retirada de todos los privilegios como la TV, juguetes, música, etc., hasta que se haya conseguido la conformidad del niño. Siempre está la amenaza de la privación o de mayores penalizaciones. En algunas familias puede haber incluso una amenaza tácita de violencia. Aunque el método parece bastante inocente, requiere de una historia pasada de autoritarismo punitivo que hace a los niños lo suficientemente dóciles como para obedecer.
Los partidarios afirman que el Tiempo Fuera no es una forma de castigo. Usan terminología como "consecuencias", "tiempo de renovación", o "periodo de inactividad" para hacer que este enfoque suene benévolo. Lamentablemente, esta terminología no amenazante ha llevado a los padres a pensar que este enfoque es inofensivo.
Desde el punto de vista de un niño, el Tiempo Fuera es sin duda experimentado como castigo. ¿Quién quiere ser aislado del grupo y ser totalmente ignorado? Es bastante probable que los niños vean esta forma de aislamiento como abandono y pérdida del amor. Y mientras los padres tienen a menudo la precaución de proporcionar reafirmación de su amor y de distinguir entre el niño y el comportamiento indisciplinado ("Te quiero, pero necesitas ir a tu habitación cinco minutos porque lo que has hecho es inaceptable"), sus acciones hablan mucho más alto que sus palabras.
Los niños menores de siete años simplemente no tienen la capacidad de procesar palabras de la misma forma que lo hacen los adultos.3 La experiencia concreta y las percepciones de la realidad producen un impacto mucho más fuerte que el lenguaje. Ser aislado e ignorado es interpretado como "Nadie quiere estar conmigo ahora mismo. Por lo tanto debo de ser malo e incapaz de inspirar amor", y ninguna palabra amorosa, por bien intencionada que sea, puede invalidar ese sentimiento de rechazo.
Nada es más aterrador para un niño que la retirada de amor. Junto con el miedo aparece la inseguridad, ansiedad, confusión, rabia, resentimiento y baja autoestima. El Tiempo Fuera puede también causar vergüenza y humillación, especialmente cuando se usa en presencia de otros niños. En el mundo de la experiencia del niño, el tiempo fuera es absolutamente punitivo.
Los sentimientos dolorosos son una consideración; la información que se comunica acerca de las relaciones es otra. ¿Qué mensaje estamos dando a nuestros hijos al demostrarles que el amor y la atención son mercancías para repartir o retener con el propósito de controlar a otros? ¿Es esta una habilidad de resolución de conflictos que será útil para ellos? ¿Cómo influirá en su habilidad para interactuar con amigos, y algún día con un cónyuge o compañero de trabajo? ¿No sería mejor enseñar a los niños habilidades de resolución de conflictos útiles desde el principio, más que mandar el mensaje de que la única manera de solucionar conflictos es cortar la comunicación?
Aunque el problema con el Tiempo Fuera es en gran parte invisible, un aspecto es manifiestamente obvio: en cierto momento deja de funcionar. Los partidarios de este enfoque admiten que es efectivo sólo hasta la edad de nueve años. ¿Puedes imaginarte diciéndole a un adolescente, que puede ser más alto que tú, que se siente en una silla mientras le ignoras? Los adolescentes que tienen algún sentido de su propia autoestima se reirán ante semejante orden. La versión para adolescentes del Tiempo Fuera es la práctica de castigar a los adolescentes no dejándoles salir los fines de semana o por las noches. Pero este método sólo lleva al resentimiento, la resistencia y el engaño.
De hecho, cualquier método basado en el poder y el autoritarismo deberá ser finalmente abandonado, simplemente porque los padres dejan de tener poder.4 Los padres de adolescentes se enfrentan a una serie de dificultades totalmente nuevas cuando sus métodos de control de "probada eficacia" resultan completamente ineficaces. Los padres que adoptan métodos no autoritarios desde el principio, por otra parte, son capaces de prevenir las luchas de poder, así como los problemas de disciplina que tan a menudo aparecen en la adolescencia.
Consecuencias Escondidas
El uso del Tiempo Fuera conduce a multitud de problemas escondidos. Uno de ellos, cuando imponemos un Tiempo Fuera a niños que están llorando o enfurecidos, les damos el mensaje de que no les queremos a nuestro alrededor cuando están disgustados. Con la certeza de que no les escucharemos, pronto podrían dejar de acudir a nosotros con sus problemas.
Más aún, esos niños pueden aprender a suprimir sus sentimientos, especialmente si insistimos en el Tiempo Fuera en silencio. ¿Hemos olvidado que llorar y rabiar son mecanismos sanos de liberación de la tensión que ayudan a aliviar la tristeza y la frustración?5, 6, 7 ¿Hemos ignorado la investigación que demuestra que las hormonas del estrés son excretadas a través de las lágrimas, y que de ese modo posiblemente se reducen los efectos del estrés y se restaura el balance químico del cuerpo?8 Enseñando a nuestros niños a suprimir sus lágrimas, estaremos en realidad aumentando su susceptibilidad a una variedad de desequilibrios emocionales y físicos. La psicoterapeuta suiza Dr. Alice Miller sostiene que una de las cosas más devastadoras que le hacemos a los niños es negarles la libertad para expresar su rabia y sufrimiento.9
Un problema adicional es que el uso del Tiempo Fuera no trata la causa subyacente del "comportamiento inapropiado". Los niños actúan de maneras específicas por buenas razones, aunque pueden no ser conscientes de ello. La mayor parte del comportamiento no deseado puede ser explicado por uno de estos tres factores: el niño está tratando de satisfacer una necesidad legítima, le falta información o es demasiado joven para comprender, o se siente disgustado (frustrado, triste, asustado, confundido, celoso, o inseguro). Cuando tratamos de cambiar el comportamiento sin tratar esos sentimientos y necesidades, no ayudamos a nuestros niños en absoluto. ¿Por qué? Porque el problema subyacente todavía estará ahí. Enseñar a los niños a cumplir con nuestros deseos no resuelve los problemas más profundos.
Por ejemplo, los hermanos que son separados y mandados a sus habitaciones repetidamente cuando pelean pueden aprender al final a dejar de pelear delante de sus padres. Sus sentimientos no resueltos de celos y odio, sin embargo, pueden ser expresados en formas mas enrevesadas, o pueden cargar con su resentimiento hasta la edad adulta. Reducir los síntomas de un problema no soluciona el problema.
Los padres han sido llevados a creer que los niños usarán el Tiempo Fuera para pensar acerca de lo que hicieron y recuperar algún atisbo de autocontrol. En realidad, cuando los niños se portan de manera inapropiada, con agresividad, o de manera odiosa, están a menudo albergando sentimientos reprimidos tan fuertes que son incapaces de pensar con claridad acerca de sus acciones. Mucho más útil que el aislamiento es la escucha atenta de alguien que pueda fomentar la expresión de sentimientos sinceros. El sano alivio que proporciona hablar, llorar, o rabiar puede incluso prevenir la recurrencia de un comportamiento no deseado.
Abrazar a los niños que golpean o muerden es mucho más efectivo que aislarles. Un abrazo firme pero con amor crea seguridad y calidez mientras protege a otros niños de hacerse daño. También invita a la expresión de sentimientos genuinos (a través del llanto y la rabieta) mientras se asegura al niño de la indestructibilidad del vínculo padre-hijo.10Es paradójico, pero cierto8 los niños necesitan más amor y atención cuando menos se lo merecen. Decirle a un niño violento que se siente quieto rara vez logra algo constructivo y sólo contribuye a aumentar la represión de la rabia y sentimientos de alienación.
No es necesario aislar a los niños y retener nuestro amor para enseñarles como comportarse bien. De hecho, es totalmente posible ayudar a los niños a aprender a ser cooperativos y miembros decentes de la sociedad sin usar nunca castigos, premios, o consecuencias artificiales de ninguna clase. Ningún método rápido y fácil resolverá todos los conflictos. En su lugar, necesitamos tratar cada situación como el único desafío que es, y tratar de ser flexibles y creativos, al mismo tiempo que damos a nuestros niños el amor y respeto que merecen.
Sacado de: Aletha Solter
sábado, 4 de mayo de 2013
Enojo de Madre e Hija.
Lo escribió una amiga y deseo compartirlo con ustedes con el permiso de ella:
Soy mamá con defectos y he caído en lo mismo que todas: no he superado una que otra pataleta de mi hija. Casi siempre por la misma razón: yo misma estoy armando mi propia pataleta.
Anoche, ella quería seguir viendo comiquitas y yo quería que se durmiese porque me estaba pidiendo atención mientras tenía muchas cosas por hacer. Eran las 9.45 pm. Vi que bostezó, así que me apuré en darle un baño y gastar sus "últimas energías".
Nos metimos en el cuarto y cuando ya estaba casi dormida, se reanimó y empezó a jugar. Mi frustración, por ver mis planes caídos, mi cansancio, la necesidad de seguir trabajando sin interrupciones un rato, empezó a gestarse in crescendo. La frustración de ella por querer seguir despierta hizo su tanto.
Empezaron las llorantinas, los arqueos, sus ojos en mis ojos y sus manos señalando la puerta. Trato de calmarla, de distraerla, pero ella está tan firme en salir como yo en dormirla. La cosa se me va de las manos cuando ofrezco distraerla con un móvil y ella jugando casi lo rompe. Como no quise seguir distrayéndola así la pataleta de ella llegó al clímax y la mía también. Gritos de ambas, enfurruñamientos, empujones, caminatas de un lado a otro en el cuarto.
Recordé que una conocida me dijo en alguna oportunidad que debía asustarla para que dejase de llorar y aunque me pareció una aberración, no se por qué carrizo lo hice, esa era yo haciéndole caso a un consejo que no se parece a lo que yo predico, a mis principios de crianza. Le di una voltereta y la puse en la cama. Eso empeoró las cosas para las dos. Ella asustada y frustrada y yo con cargo de conciencia y frustrada.
No sé por qué reaccioné tan mal ni por qué me comporté como otra bebé en medio de una pataleta. Hay otras formas más respetuosas de acabar con el asunto.
Ya no importaba, quería que se callara, no quería seguir viéndola llorar. Salí con ella y caminé a donde me pedía, puse las comiquitas, me senté con ella en el mueble, la abracé, la calmé con besos y palabras suaves y lloré. Lloré como una niña. Ella se calmó en mi pecho. Recordé que estoy sola, que el papá de mi hija no aparece desde hace más de ocho meses, que no soñé con esto, que yo soñé con que él estuviese aquí y que yo pudiese pedirle ayuda cuando sintiese que iba a explotar, que como todas las madres idealicé la maternidad y las reacciones de los bebés, que aunque trato en lo posible de criar positivamente y con respeto, no quiere decir que no me vaya a enfrentar a lo que viven las demás madres del mundo. Lloré porque no supe manejar su pataleta con inteligencia emocional, sino que viví mi propia pataleta.
Lloré porque pensé en mi mamá, en las sandalias volando, en los gritos, en las groserías. Mi mamá fue la mejor mamá del mundo,pero también tenía sus explosiones y para aquel entonces yo ni pensaba en juzgarla como violenta porque ese tipo de tratos estaban (y lo siguen estando)institucionalizados y aceptados en nuestra sociedad. Me vi ante mamá,comprendiendo sus gritos y explosiones de estrés, todas las cosas con las que tenía que lidiar, el trabajo, la falta de plata, el desalojo inminente, las infidelidades y los sueños locos de papá... y con nosotras, mis tres hermanas y yo, nuestras necesidades físicas y emocionales, nuestras peleas, nuestras pataletas, nuestras soledades acompañadas.
¿Por qué no dejarme de pendejadas y simplemente esperar a que le viniese el sueño?
¿Por qué ese miedo infinito a que se le volteen los horarios y esa morbosa necesidad de encausarme en patrones culturales sobre el sueño infantil de los que siempre resiento?
¿Por qué cerrarme tanto y esperar a que ella y yo lleguemos a ese punto en una pataleta?
Cuando Mariana al fin se durmió, a las 12 de la noche, le escribí a una amiga. Aprendiz de doula y baluarte de la crianza respetuosa. El alma en el piso y una voz chillona sirviendo de consciencia,golpeando con un mazo mi cabeza. Hablamos por una hora en la que lloré (ella no me vio) y descargué toda mi tristeza y frustración.
Estas fueron sus palabras sanadoras: "Sabes? Creo que se trata también de que ellas nos vean como humanas, nos equivocamos, pedimos perdón y lo volvemos a intentar.
Nada cambia, ella te seguirá amando igual y tú a ella. Enseñarles que no somos perfectas es mejor que siempre, SIEMPRE estar con la sonrisa, pues a veces no es 100% real...
Perdónate, lo haces muy bien, todo lo bien que humanamente puedes y además estás aprendiendo, eso no lo dejamos de hacer nunca. Y nos encontramos con nuestra niña de quizá la misma edad, la cual hay que resolver... y eso no acaba, pues nos seguiremos identificando con ellas. Es un trabajo constante, mientras ella te perciba cerca y sepa que las emociones son así, que se puede madurar, crecer.
Esas imágenes de tu mamá son las que te toca sanar, escoger cómo actuarás cuando te toque estar en la misma situación.
Entonces domina a tus frustraciones y a la vez, muéstrale cómo se hace, aunque no lo logres el 100 de las veces, ella aprenderá que se puede hacer algo al respecto. Si te sirve, a mí me ayuda de pronto decirle que gritemos, (consejo de Isabella), gritamos sin sentido, nos relajamos, ella se ríe y yo me desahogo… ¡jeje!
Otra es vocalizar, cantar mientras ella hace la pataleta, así desfogas energía, agarras paciencia, te da tiempo de pensar qué realmente quieres hacer. Puedes vocalizar muy alto o una canción tranquilizante en voz baja.
Sí! De verdad funciona! Yo tampoco tuve muy buen ejemplo, mi mamá se pasaba trabajando y estaba bien estresada, explotaba con mi hermana y conmigo con facilidad"
Pero igual que tú, tengo clarito que no quiero que me copie, haremos nuestro mayor esfuerzo y si aun así no lo hacemos bien, nos perdonaremos, ¿verdad? =)"
Allí estaba una doula en su papel de acompañamiento durante el puerperio, mi puerperio. Eran ya las tres de la mañana y, aunque no me sentía mejor, al menos me sentía más humana, más tranquila, con ánimos de superar este bache y sintiendo que podía reparar el daño.
Y comparto con ustedes mi experiencia porque sé que todas pasamos por allí, porque sé que estos consejos pueden servir a otra madre, como en mi caso, soltera, que tenga que hacer malabares con la vida y con las pataletas de su bebé, aun cuando no todas las mamás van a reaccionar igual que yo.
Me queda mucho trabajo por hacer, mucho que tratar con mi niña interior, eso sí.
Louisiana Panagua
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