Lema de la "Semana Mundial de la Lactancia Materna 2018" : Pilar de Vida.
Primera semana de Agosto.
miércoles, 25 de abril de 2018
jueves, 25 de enero de 2018
La infancia.
Uno de los errores en la crianza es pensar que hay soluciones fáciles o maneras de hacer que un niño/ sea de tal o cual forma.
El otro error es creer que hay soluciones mágicas y que habrá maneras que los niños/as no nos "fastidien", se "Porten bien" o de la forma que los adultos queremos.
Querer encorsetar la infancia es terrible.
Lo difícil es dar nosotros un buen ejemplo a seguir por parte de los hijos/as.
El otro error es creer que hay soluciones mágicas y que habrá maneras que los niños/as no nos "fastidien", se "Porten bien" o de la forma que los adultos queremos.
Querer encorsetar la infancia es terrible.
Lo difícil es dar nosotros un buen ejemplo a seguir por parte de los hijos/as.
lunes, 8 de enero de 2018
Yo quería un parto natural...
Me costó tomar la decisión de compartir mi
experiencia, pero lo hago para que las mujeres que me lean estén informadas y
no les pase lo mismo.
Estaba de 40 semanas y 2 días, tenía un control
a las 17.3, ese día transcurrió con total normalidad, pero antes de ir a dicho
control decidí tomarme la presión ( lo hacía 3 veces por día, por control ).
16/9 apareció en la pantalla del aparato. Me asusté, pero no perdí la calma.
Respiré profundo varias veces y volví a tomarla, 15/8. Llamé a mi doctora, que
días antes me había dicho que si tenía más de 13/8 le avisara. "Vamos a
internarte y a inducir el parto" me dijo. Hasta ahí, todo bien. Yo sabía
que podía pasar lo de la inducción. Llamo a mi partera y me dice que está en
una cirugía y que me mandaba a una colega. En ese momento sentí una desilusión,
había ido con mucho esfuerzo a las clases pre y post parto, y sentía confianza
con mi partera, pero bueno, lo más importante era que Roma naciera bien, no
quería preocuparme por eso. Llegué a la clínica y mi presión ya había bajado.
Cuando llegó la partera ( de apellido Rondal ) yo ya estaba con mi presión
normal, pero la doctora había hablado con ella y la decisión de inducir el
parto seguía de pie. Yo no me negué, la verdad es que no quería arriesgarme a
volver a casa y que me pasara de vuelta lo mismo.
Empezó el proceso. La partera intentó tres
veces ( fallidas ) ponerme la aguja para el suero. Hasta que mi mano se hinchó
y me apareció un moretón. Ahí fue a buscar ayuda. Vino una enfermera y logró
ponerlo con éxito. No parecía ser una cosa difícil, pero yo no quería hacerme
problema. De hecho Hernán, mi marido me preguntaba si estaba bien, como
queriendo hacerle notar a la partera que estaba haciendo las cosas mal. Pero
eso no fue nada en comparación con lo que pasó después. Y realmente decido
hacerlo relato porque recién ahora tomo conciencia de que podría haber pasado
algo grave. La partera introdujo la medicación para acelerar, mejor dicho para
producirme las contracciones. De repente empezaron. Así, de repente. Sentí un
dolor que yo sabía que no podía ser normal. Claro, estábamos acelerando un
proceso que debe ser natural y progresivo. De todas maneras intenté recibirlas
con amor. Respirando profundo. Escuchando mantras que me ponía Hernán mientras
me hacía masajes en la espalda. En un momento la partera decide hacerme tacto,
habían pasado minutos desde la primer contracción, pero parecía estar muy
apurada...me hace tacto y yo siento un líquido correr por mis piernas.
"Uy! Te rompí la bolsa" me dijo, con total normalidad..."así
aceleramos un poquito" . Yo sabía que eso no estaba bien. Lo sabía, lo
sentía, pero no quería salirme de mi eje. Sentía que no quería ir al choque con
la persona que me ayudaría a dar a luz. Hernán estaba enojado, y en los
momentos en los que nos quedabamos solos me lo decía. Pero yo preferí quedarme
callada, tenía un solo objetivo. Dar a luz a mi bebé y que todo estuviera bien.
Las contracciones seguían, cada vez más intensas y muy dolorosas. Pero mi
dilatación era mínima. Y si, claro, me inyectó mucha medicación de golpe, eso
provocaba tanto dolor. Pasaron como tres horas y un momento me dice. "Yo
te recomiendo que te des la epidural, no vas a soportar el parto así..."
Yo le había aclarado que no tenía intención de aplicarla. Pero en ese momento,
era tan intenso el dolor y tan grande mi miedo de no poder lograr un parto
natural que le dije que si.
El anestesista llegó después de varios minutos.
Me llevaron a la sala de partos y me aplicó la anestesia. De repente empecé a
sentir un gran alivio. Pero mi vista se fué nublando de a poco hasta llegar al
punto de no ver nada. Mi pierna derecha estaba dormida. Seguía teniendo
contracciones, pero las sentía muy leves y mi cuello seguía sin dilatar.
Entonces la partera le dice al anestesista "no podés darle algo para la
dilatación? " En ese momento yo quería opinar, pero estaba tan cansada y
tan asustada y tan drogada que no pude. Y así fue como me volvieron a
introducir un líquido fármaco que hizo que mi vista se nublara de nuevo, y
definitivamente, ya no sintiera mi cuerpo. Ahí fue cuando entro mi doctora,
porque claro, aceleraron la dilatación, pasé de tener 4 a tener 9 en un
instante. Mientras preparaban todo yo iba pujando cada vez que sentía o mejor
dicho creía sentir una contracción pero cuando tenía que tomar aire para volver
a pujar no tenía fuerzas. Estaba agotada. Eso me pasó varias veces. Hasta que
la doctora me dijo "Tu bebé se está cansando" y sí, cómo no se iba a
cansar, si de repente tuvo que empezar a trabajar para salir de su hábitat, de
forma brusca y llena de medicación...
Pujé y pujé y me quedé sin aire, sentí que mi
cabeza podía estallar, de repente sentí un corte que me ardió y segundos
después estaba afuera Roma. Blanca como un papel, y sin emitir sonido. La envolvieron
en una toalla y se la llevaron de inmediato. Hernán fue con ella. Y ahi me
quedé yo. Con una mezcla de sentimientos tremenda. Queriendo llorar de angustia
y emoción al mismo tiempo. Preguntando que había pasado. Siempre soñé con que
saliera de mi cuerpo y me la pusieran encima, toda llena de mi, siempre soñé
con sentir su llanto y su calor y eso no estaba pasando. Asustada pregunté a mi
doctora mientras me cosía, que era lo que pasaba. Y ella me respondió tranquila
que salió muy cansada y le costó respirar, que por eso se la habían llevado,
para ayudarle a que recupere y nivele su ritmo cardíaco, y en cuanto terminara
de coser me podría ir a verla. Creo que tardó minutos en cerrar la herida que
estaba abierta, pero para mí fueron horas. Me llevaron a la sala donde estaba
Hernán y ahí estaba, con un gorrito blanco y vestida ya. Conectada a cables que
controlaban su respiración. Me la pusieron encima y ahí supe que todo estaria
bien. La llevaron a Neo para seguir controlando sus niveles de glucosa y su
ritmo cardíaco, fueron solo unas horas, pero las sufrí.
Hoy, recordando todo pienso en que las cosas no
salieron como yo esperaba. Pero que soy una afortunada, porque salieron bien.
Pero no puedo dejar de pensar en que podrían haber salido mejor. Si yo hubiera
estado informada, nunca la hubiera hecho pasar por todo eso. No es nuestro
deber saberlo todo, claro. Yo me entregué, confié en la persona que me estaba
acompañando, elegí creer que todo era correcto. Pero mi cuerpo sabía que no era
así y me callé. Por eso ahora lo cuento. No nos callemos, no permitamos que
hagan lo que quieran con nuestro cuerpo, solo para ganar unas horas. Hagamos
valer nuestros derechos. El nacimiento de un hijo es algo demasiado importante,
único e inolvidable.
Si estás por dar a luz, llenate de información,
y siempre hacele caso a tu intuición, por más que tengas miedo, por más que
sientas que te salís del eje, vale la pena, por tu bebé.
Sabrina Raffaelli
lunes, 27 de noviembre de 2017
¿El momento? Es ahora!!!!!!!!
Creemos que es difícil cuando son bebés y su cuerpo pequeñito nos necesita tanto, cuando anhelan nuestra presencia en todo momento.
Pasa esa etapa y creemos que es difícil porque no saben expresar sus emociones y lloran, patalean, gritan y no les entendemos.
El difícil para ellos/as y para todos como familia.
Ese tiempo queda atrás y creemos que es difícil porque se separan de nuestros cuerpos, juegan más tiempo solos/as y nos necesitan cada día un poco menos, a veces de nuestra parte, duele esa separación.
Se van con los abuelitos y nos despiden con sus manitos.
Se quedan con sus maestras tranquilos/as y de nuevo nos despiden.
Luego creemos que es difícil porque expresan sus opiniones con total libertad y desparpajo, pensamos que nos retan y no sabemos si lo hemos hecho bien.
Salen al mundo y quizá daríamos lo que nos pidan porque nos necesitaran con el empeño de cuando eran bebés, por oloer sus cabecitas o porque nos dieran besos y nuestras mejillas quedaran llenas de helado o se escondieran detrás de nosotros de los extraños, sintiendo nuestras piernas como el mejor de los escudos.
Dicen que crecen pronto y solo cuando lo vivimos, nos damos cuenta que no es difícil, es fácil amar a los hijos/as, es fácil sentirlos y vivir cada una de sus etapas, atesorando esos momentos en nuestros corazones.
¿El momento? Es ahora!!!!!!!!
Janeth Ivimas.
miércoles, 31 de mayo de 2017
Mejorar como persona.
No te
pre-ocupes en exceso por las técnicas de crianza que das a tus hijos, ni de estimular (si son niños
sanos), ni que tengan los mejores juguetes educativos.
Pre-ocúpate
de ti, de mejorar como persona, de mirar dentro, de deshacerte de pesos
emocionales y de amarte mucho.
Por
añadidura tus hijos se amarán y mirarán el mundo de forma amorosa porque somos
los ojos de ellos en su infancia.
Si respetas
la vida y la diversidad de opiniones, ellos harán igual.
Los niños
ven, copian e imitan nuestra conducta.
lunes, 29 de mayo de 2017
Sí, sigue tomando la TETA.
Casi siempre
me enoja que me lo pregunten. Respiro profundo, mas profundo... y les cuento
(no siempre, porque cansa tener que dar explicaciones) para que la información corra y se
transmita y no se estanque.
Por lo
general, antes de tomar una decisión, hago una columna de pros y contras.
Cuando Mags cumplió los dos y tres meses ya estaba bastante agotada y no
disfrutaba como antes darle la teta...con lo cual, fuimos a una asesora en
lactancia con la idea de empezar el destete. Nos dio ideas y herramientas para
que la pequeña saltamontes sufra menos (SI SUFREN, NO HAY QUE ENGAÑARSE) El que
elegimos fue: "pactar" que cuando estamos en la cama, la teta no.
Fue
horrible. Claramente ella no entendía porqué... le explicamos que mamá estaba
cansada, que las tetas estaban cansadas, que cuando salia la luna las tetas se
iban a dormir... en fin... un garrón. Pero lo hice igual (ahora que lo escribo
me dan ganas de llorar de lo mal que la hice sentir).
En el
transcurso de las semanas vimos que "íbamos bien", se acostumbro a
dormir sin su queridísima teta. Es el día de hoy que, a la noche dormida, me
las sigue oliendo con una sonrisa. (SÍ, colechamos)
Sin darme
cuenta pensé... para que le voy a sacar las tomas diurnas? claramente no quería
volver a verla sufrir, y como yo ya me sentía muchísimo mejor, y sí disfrutaba
los momentos de teteada... pues pa' que?? Uno debe ser flexible en la toma de
decisiones y poder dar marcha atrás cuando es necesario.
Como no
darle lo mejor a la persona que mas amo en el mundo si puedo?
*AMAMANTAR
(amar + mama) ES AMAR
* el sistema
inmune termina de madurar al rededor de los 7 años, y la leche materna no tiene
con que comparase, ningún alimento, ni la sumatoria de ellos logra lo que ella.
*agudeza
visual
* mejora el
desarrollo cognitivo
* disminuye
drásticamente las posibilidades de obesidad, diabetes tipo II, cáncer.
*mayor
conexión emocional
*para la
mamá: menor riesgo de cáncer de mama y ovario; favorece el descenso de peso; al
liberar oxitocina sos mas feliz!
(entre mil
beneficios más)
Si leemos
entre lineas.... hacemos temblar, básicamente, a la industria farmacéutica y
alimenticia.
ELIJO SER
FELIZ DANDOLE LA TETA A MI HIJA
Macu Ludueña.
Integrante de la página La Crianza con Apego es mi forma de cambiar el mundo.
miércoles, 17 de mayo de 2017
"Semana del Parto Respetado"
Eva fue mi segundo embarazo, había perdido antes un bebé, me
hicieron el legrado sin anestesia para luego enterarme que no era necesario,
nos pidieron esperar unos meses para “intentarlo” de nuevo y yo no quise, Elvis
estaba asustado pero siempre me apoya en mis “Locuras” .
Llegamos a cesárea engañados y confiando ambos en la Doctora
que nos trataba. El día pautado, aún no queríamos saber el sexo, (el primer
dolor de cabeza que dimos a la familia y entorno, pobres, no sabían lo que
venía) entré a quirófano con dos nombres: Eva Daniela y Daniel Alejandro.
Hay maltratos tan sutiles que no los sientes, sobre todo si
vienes de una infancia maltratada, te dicen (y te crees) que todo es por “tu
propio bien”.
Mientras operaban, dentro de mi cabeza empezó un pitido
terrible, yo casi no podía hablar, me dolía y les decía:
Mi cabeza, mi cabeeeezzzzaaa…..
Escuché a la Doc decir que me pusieran algo, no recuerdo qué
y se me empezó a quitar el pitido, pero sentía mucho sueño.
Sacan a Eva, me la muestran cual pedacito de carne y recuerdo
muy vagamente y con mucho dolor cuando la Pediatra me increpaba:
Mírala, mírala, es una niiiiiiiiiiñaaaaaaaaaa!!!!!!
Que la mires chica… ayyyy, no, tú como que querías varón!!!!!
A ver, si eres personal de salud, debes saber que yo estaba
DROGADA, que no estaba en mi y no podía ni articular palabra.
Que se supone iba a hacer estando semiinconsciente?
Saltar?
Cuando me desperté, me traen a Eva, ya le habían dado
solución glucosada, fórmula, bañado y todo lo que hacen “por protocolo”. Sin
embargo, Eva se pegó al seno de manera perfecta, ayudada por mi prima Milagros,
pero lloraba mucho en la noche.
Entra de nuevo la señora Pediatra, me exprime el pezón como
si fuera un limón y sentencia:
Tú no tienes leche, hay que darle esta fórmula, tantas onzas
cada tantas horas.
Yo miraba a Eva y no sentía ese amor desbordante que se
supone debía sentir y aparte una tremenda culpa por ello, sin embargo la
amamantaba y eso fue sanando todo.
Luego, cuando te adentras en este mundo del embarazo y parto,
entiendes por qué no sentía ese amor:
Me habían cortado para sacarla.
Me maltrataron verbalmente metiéndome la culpa por no saltar
de emoción al nacer Eva.
Se la habían llevado.
Me le entregan horas después sin su olor natural.
Maltratan mi cuerpo exprimiéndome y sentenciándome.
Todo era automatizado sin ni siquiera verme la cara.
Luego tuve depresión post parto, sin poder hablarlo con nadie
por temor a que me medicaran y quitaran a Eva, de eso les hablaré un día.
No se dejen engañar, busquen, investiguen, hablen y no se
confíen por mucho que sus Doctores les parezcan (como a nosotros) las personas
más amables de mundo, pero hacen legrados sin anestesia y cesáreas por
comodidad sin pensar (y creo sin saber) las consecuencias que puede tener el
vínculo entre madre e hijo.
Todo lo vivido me hace intentar estar siempre lo más
disponible para las madres que asisto, para las familias que se me cruzan
porque me veo en cada una de ellas y porque ayudándolas me ayudo y por supuesto
porque me gusta lo que hago.
Quizá un día no haya que alardear de una "Semana del
Parto Respetado" porque el respeto será inherente y no habrá que pedirlo.
Quizá solo se hablara de parto y ya.
Janeth Ivimas
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