miércoles, 23 de septiembre de 2015

Sigue tu instinto.

Muchas veces las familias son blanco de las constantes críticas de parte del entorno, incluso personal médico, vecinos y hasta el panadero.
Es cansado, muy cansado que de repente todo el mundo se crea con el derecho de opinar (incluso de manera despectiva) sobre nuestro modo de criar, educar y alimentar a nuestros hijos/as.
No lo hacen por mal, lo hacen desde lo que saben y desde sus creencias y convicciones.
¿Qué hacer?
Hay dos maneras (que yo sepa).
Una es asentir para no engancharse y hacer lo que se quiere o desea.
Otra es intentar explicar a ver si les queda algo, esto no siempre es bueno porque se termina casi siempre en disgustos y en yo crié 5, 6 9,y allí están (pero no se dan cuenta como están por lo menos emocionalmente hablando) entonces hay que poner sanos límites a los adultos, si no, no te dejarán criar y educar en paz, es mentira que por ya haber criado saben más, justo por haber criado deben dejar que las madres recientes se descubran en la maternidad y apoyar, no interferir, menos violentando lo que las madres desean hacer en pro del bienestar de sus hijos.

Janeth Ivimas.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Senos congestionados.

Verificar si los niños/as están tomando más teta, sea de día o de noche, probablemente hay una mayor succión que no has notado y por eso se te están llenando más los senos. 
Para la inflamación prueba lo siguiente: compra un repollo/col lo metes en la nevera, te pones dos veces al día, hojas en los senos hasta que estén marchitos/mustios, esto te ayudará a bajar la inflamación. 
Debajo de la ducha, te pasas de manera suave un cepillo desde la base del seno hacia abajo sin tocar el pezón. 
Si los niños/as quieren, te pones en la cama en "4 puntos", ellos/as debajo de ti y le das teta, la gravedad te ayudará a vaciar bien los conductos. 
Cada tanto cambia la posición al dar teta para que vacíes bien todos los conductos, la posición de la foto adjunta, ayuda mucho.

jueves, 27 de agosto de 2015

Hermanos mayores

Involucra al hermano "mayor" en los cuidados del bebé, por ejemplo pide su ayuda al momento del cambio de pañal, que te pase la crema, o la hora del baño que te pase las cosas, etc..... y así. Si amamantas al bebé, mientras lo haces abraza al hermanito.
Habla mucho, mucho con él, de la manera más sencilla y natural, que el bebé es su hermano, que más adelante jugarán juntos, etc....... Inventa historias de hermanitos y así........ Enséñale fotos de cuando era bebé para que vaya entendiendo de a poco y con mucha paciencia y dosis extras de amor!!!!!
Janeth Ivimas

Ya te dijeron casi todo, sólo debes entender que no es maldad sino celos del hermano mayor hacia el bebé y no sabe como controlarlos por eso se comporta de esa manera, como ya te dijeron habla con él y hazlo partícipe de las actividades del bebé y trata de darle un tiempo a solas para que no se sienta desplazado,ánimo mami un abrazo.
Bren RM

No lo dejes sólo con el bebé es demasiada responsabilidad y tentación para el, y permitele participar de pequeñas partes de los cuidados del bebé. Cuando el bebé duerme dale tiempo al mayor.
Nati Cast



martes, 11 de agosto de 2015

Mi vida sin mis hijos.

Hoy me he despertado sobresaltado a las cinco menos diez.
He visto medio en sombras las siluetas de mis hijos cada uno en su cama. Pero al ir a tocarlos, me he dado cuenta que no estaban, que sólo eran sus colchas, con las que se empiezan a tapar este mes de agosto por las noches, cuando parece "refrescar" (si, mis hijos son frioleros, jajajaja).
Creía que estaban conmigo esta noche, pero no, estaban pasando su último día en casa de su madre.
Me levanté de la cama y vi el resto de la casa. Sin ellos.
Y me di cuenta de lo poco que he aprovechado el tiempo cuando ellos no han estado.
Me he dado cuenta que he dejado de cocinar "solo para mi".
Me he dado cuenta que apenas he limpiado nuestra casa durante todos estos días.
Me he dado cuenta de que me he limitado a ver pasar el tiempo mientras llegaba la hora y el día de volver a recogerles.
Me he dado cuenta que no soy capaz de vivir sin ellos.
Me he dado cuenta que mi vida tiene poco sentido sino va encaminada por y hacia ellos.
No me malinterpretéis. Me alegro que estén con su madre. Después de un montón de años de hacer las cosas rematadamente mal, me alegro que por lo menos no sigamos mirando hacia atrás y regodeándonos en el rencor y en la frustración de épocas pasadas, y que mis hijos puedan disfrutar de su madre de una manera "normal" (todo lo normal que los hijos pueden vivir la relación con sus padres cuando éstos están separados).
Pero me he dado cuenta de que pese a todo lo que me quejo, pese al trabajo que supone criar a dos hijos en circunstancias un tanto especiales, no sólo merece la pena y mucho el intentar acompañarles en sus vidas las 24h del día, sino que llega a convertirse en el "leit motiv" de mi vida, hasta tal punto que no se "vivir sin mis hijos".....
Añoro pasar más tiempo a solas y dedicarme de vez en cuando a mi mismo.
Añoro no tener una pareja a mi lado con la que compartir algo más que conversaciones y temas sobre niños.
Pero también añoro todo el tiempo, cada segundo, que no paso con mis hijos, porque he dejado de saber en que invertir mi tiempo cuando ellos no están.
Por suerte, quedan pocas horas para recogerles y poder irnos de vacaciones.
Y ver amanecer y empezar cada nuevo día, intentando olvidar el anterior y siguiendo buscando la manera de convertir ese nuevo día en el día más especial de sus vidas.
Me encanta cuando sin preguntarles, mi hijo me dice al final del día, "hoy me lo he pasado genial". Me llena de orgullo y satisfacción.
Eso es ahora mismo lo que echo de menos.

El poder decir yo también "hoy me lo he pasado genial".......
Victor, padre de dos soles.

viernes, 7 de agosto de 2015

Mi hija, mis dos teta y yo


Típico de madre soltera es insistir de forma enfermiza en enseñarle a decir primero “mamá” que “papá”. Y no, las cosas no siempre salen como se  planea.

 Una noche, al llegar del trabajo a buscar en casa de mi hermana a mi bebé, ya de nueve meses, se me lanzó en los brazos rebosante de alegría al verme. Me disponía a meterme en el cuarto para darle de mamar y reconectarnos en ese momento hermoso, pero me distraje hablando con mi hermana y su familia. Varias veces saqué la mano de mi hija, intrusa e impertinente, de mi blusa, y ella me miraba expectante, ustedes saben, con esos ojitos que ponen cuando están a punto de llenarse la boca de pezón. Así pasaron varios minutos hasta que, en un ataque de desesperación, colgada de las solapas de mi uniforme, me gritó con toda su fuerza: “TEEETAAA”. ESA fue su primera palabra y no la repitió, ni dijo otra, hasta unos meses después.

Ya son cuatro años amamantando. Hemos pasado por muchas etapas y hemos vivido momentos maravillosos, momentos desesperantes en los que yo he querido tirar la toalla y momentos escandalosamente hilarantes que les relataré en los próximos párrafos.

Al principio fui duramente criticada por no querer dar un tetero. Tanto fue así que me dediqué a investigar hasta alcanzar el nivel “obsesión”. A las tres semanas de nacida, dejé de dar teta y a las seis semanas relacté como lo hacen las madres adoptivas. Fui defensora de lactancia, luego dejé de defenderla (porque en realidad dejé de percibir las críticas como un ataque) y, finalmente, pasé a ser promotora de lactancia, dando apoyo a quienes desean más información.

A los cuatro meses fui diagnosticada de una depresión severa, por lo que se me recomendó destetar para que tomara antidepresivos. Nunca volví al consultorio porque me había costado muchísimo recuperar la lactancia, como para perderla por antidepresivos. Y luego aprendí del psiquiatra mexicano Esteban Braham, que la lactancia es el mejor antidepresivo que existe, así que tomé una excelente decisión, pero por pura rebeldía.

Un día me imaginé como la última mohicana que lactaba, luego descubrí que era una más de un montón que hacía lo mismo que yo.

Al principio me daba pena mostrar la teta, tanto que tapaba la teta y a la niña con un pañal de tela que iba desde el hombro hasta la barriga, haciendo que la pobre transpirara a mares allí escondida. Luego empezó la lucha  de mi hija por quitarse el trapo de encima por lo que, más de una vez, quedó todo al descubierto y yo roja de vergüenza. Un día tuve piedad de la pobre que parecía que salía de un sauna cuando terminaba de mamar y empecé a taparme solo el seno, dejando libre apenas el pezón que pudorosamente mi hija cubría con su boquita.

A los dos años ya había perdido toda vergüenza y sacaba la teta libremente en cualquier lugar cada vez que mi hija lo requiriera, al punto de llegar a quedarme dormida sobre un sofá en una librería en la que trabajaba. Cuando ella terminó de mamar, se bajó de mi regazo y se fue a jugar con los libros, por lo que fui fotografiada dormida, con la boca abierta y una gran teta talla 38B a la vista del público. “Estuviste como cuarenta y cinco minutos durmiendo”, fue lo que contaron mis vecinos de tienda, quienes no tuvieron el valor de despertarme, pero sí de mostrarle a medio mundo la foto del cuerpo inerte sobre el sofá con la teta al aire.

Una vez, caminando por la calle y dando teta a la vez, me resbalé con un charco. Hice mil peripecias y un triple salto mortal con tirabuzón hacia atrás con el fin de no caerle encima a mi hija, largué el bolso de los juguetes, la carpeta llena de papeles, la cartera súper-pesada, mostré las pantaletas, me hice un morado en la rodilla derecha y un esguince en el tobillo izquierdo. Todo en dos segundos. La caída y peripecias le resultaron graciosas a ella, quien soltó la teta y empezó a gritar emocionada. La escena de la mujer espaturrada en el suelo, con los peroles regados en el piso, sin poderse levantar por el dolor en la ingle, en la rodilla y en el tobillo, con una niña en brazos muerta de la risa y una teta libre, será recordada por los cientos de transeúntes que andaban por esa calle, en pleno centro de la ciudad.

También pasamos juntas la etapa de los mordiscos, manotones, pellizquitos y hasta los momentos cuando, mientras mamaba en una teta, con la mano agarraba mi otro pezón, como si estuviese sintonizando una emisora imaginaria. Recuerdo que una vez se me lanzó con tanta desesperación sobre el pecho, que rebotó como un balón y cayó dos pasos más allá de la cama.

Recuerdo que entre el año y el año y medio, mi hija no desaprovechaba cualquier ocasión de  verme sentada, acostada, ni bañándome o cambiándome la blusa, o cualquier situación que le recordara que yo producía leche, porque enseguida hacía las gestiones para hacerme entender que quería mamar. Era insufrible, mamaba trescientas veces al día, en oportunidades por chupitos, toda la santa noche y, a pesar de que practicábamos colecho, yo dormía fatal, así que mis días eran increíblemente pesados debido al cansancio que terminaba por empañarme la ya escasa inteligencia emocional y unas ojeras eran tan grandes y oscuras que podía usarlas como sostén.

Escribí, llamé, texteé, aparecí cual Droopy mil veces ante Janeth Ivimas, mi consejera de lactancia, rogando que terminara el suplicio, que no soportaba, que odiaba dar teta. Admiro la paciencia de Janeth, que en montones de ocasiones, me daba ánimos para continuar. Y hoy se lo agradezco infinitamente. Fueron apenas pocos meses, comparados con años llenos de hermosos momentos. No me arrepiento de haber seguido sus consejos.

Una noche, desperté porque sentí una incómoda revisión de mis glúteos. Era mi bebé, que pasando dormida sobre mí, se los encontró accidentalmente. Di un manotazo instintivo de protección de mi intimidad y le dije: “¿Qué haces allí?”, a lo que aún dormida, afincando el rostro entre las nalgas, buscando un pezón perdido, me respondió: “teta, mamá, teta”. Reí por semanas.

Recuerdo que mi hija se salvó de una deshidratación severa producida por la diarrea, la fiebre y los vómitos causados por un parásito, debido a que se pasó todos esos días pegada a la teta casi las 24 horas continuas (con breves pausas para que yo pudiese ir al baño o para diligencias furtivas a la cocina). Un milagro del que se maravillaron los médicos. No hizo falta pedialyte ni suero oral.

Mis dos tetas pasaron a ser nuestra medicina para todo, para detener pataletas, para calmar la picazón de las picadas o de las heridas de la lechina, para aliviar calorones y sed, para curar conjuntivitis, pañalitis, forúnculos, brasas, aburrimientos, para dormir más rápido, para conversar, para pedir perdón, para dolores de garganta, para malestares estomacales, para relajarnos… y la lista de usos afines sigue, infinita.


Hoy ya no pide teta ni me acepta las insinuaciones de mamar. Tiene una salud resistente y mantenemos protegida nuestra relación de amigas y confidentes. A veces extraño dar teta y a veces siento que, como dice Janeth, ha terminado satisfactoriamente una etapa amorosa entre mi hija, mis dos tetas y yo.
Louisana Panagua.

miércoles, 5 de agosto de 2015

El vernix del bebé.

Vas a tener a tu bebé pronto?...
Recuerda esto:
Pide que no bañen a tu bebé inmediatamente después de nacer, no tiene ningún sentido hacer esto, de preferencia que pasen mínimo 24 horas para su primer aseo.
Los bebés no aprenden a regular su temperatura hasta pasadas las primeras 24 horas de vida, y el baño inmediato interfiere con esta regulación. En los hospitales, por esta razón los tienen que colocar después en una incubadora (que tampoco tiene sentido pues su efecto regulador tarda horas) y entonces se interfiere con el vínculo mamá-bebé que debe empezar a efectuarse desde los primeros instantes.
De hecho, la naturaleza tiene contemplado que durante las primeras horas de vida, la madre sea la "incubadora" y mediante el contacto piel con piel (tanto en el momento del nacimiento, como ya en la habitación) recupere y estabilice la temperatura del bebé. (El vínculo se lleva a cabo mientras la temperatura se regula!!)
Además los bebés nacen con el <vernix caseoso> en su piel, esa sustancia blanquecina gelatinosa/grasosa que generalmente se puede apreciar en su cuerpo tras el nacimiento, y es producido durante el tercer trimestre. Y no tiene sentido retirar el vernix con el baño!!
El vernix caseoso, antes del nacimiento cumple las siguientes funciones:
* Proporciona una barrera temporal para la piel ante el ambiente húmedo en el que el bebé vive mientras está en el útero
* Facilita la formación de la piel en el útero
* Protege al feto contra corioamnionitis aguda o subaguda (la inflamación de las membranas fetales debido a una infección bacteriana)
PERO UNA VEZ QUE TU BEBÉ NACE, EL VERNIX TAMBIÉN:
* Tiene propiedades antioxidantes, de limpieza de la piel, de regulación de temperatura y antibacterianas (de hecho hay importantes estudios que demuestran que el vernix al igual que el líquido amniótico, contiene diversos elementos inmunológicos que defienden contra infecciones bacterianas)
* Es hidratante y tienes propiedades calmantes para la piel, la cual esta siendo expuesta al aire por primera vez.
El vérnix se reabsorberá espontáneamente y pasadas 24 horas (individualizando el caso) se podrán empezar a realizar aseos con esponja.
Pídele a tu pediatra que no se bañe a tu bebé de inmediato y seguramente accederá, al igual que el hospital.
Dr. Gallegos.

martes, 21 de julio de 2015

Primera gran solución: "el colecho".

Además buenas noticias: como decía algún comentario que leí, no eres la primera ni de las pocas excepciones, puedo agregar que es al contrario, es muy natural; por tanto a ponerte las pilas y bienvenida al mundo de las madres adultas que quieren pasar vida a sus hijos comprendiendo que "ellos son los niños y nosotros los adultos y no esperan que sea al contrario y que ellos "respeten" (yo diría toleren) como si fueran adultos los tiempos de los padres/niños que necesitan atención y espacio.
Hay muchísimos motivos por los cuales los bebés pasan por esta etapa de despertarse, algunos de estos ya te los mencionaron alguna mamis, aquí los vuelvo a resaltar y añado algunos más que podrías tomar en cuenta:
1. Hay una edad en la que ya se debe dar dieta complementaria, ojo: complementaria, no suplementaria, significa que en la etapa antes del primer año, aún debe ir primero la leche materna y no solo por motivos altamente nutritivos físicamente, también por motivos nutritivos emocionalmente; pero luego de sus tetadas y en las horas en las que la familia comparte o el bebé "desee" se le comienzan a dar otros alimentos de la forma más natural posible, en el manual de lactancia de la Liga Internacional de la Leche, encontrarás muy buenos consejos al respecto de como ir introduciendo a tu pequeña al mundo de los alimentos. En otras palabras su sistema digestivo ya puede recibir otros alimentos inteligentemente administrados y escogidos.
2. Depende del lugar donde vives, puede tener frío o calor, si es muy cálido el contacto con tu cuerpo puede ser extremo, por tanto no la abrigues mucho si ella goza de este contacto tan saludable para su crecimiento y viceversa, si hace mucho frío, pues es posible que sienta frío también y necesite más tu cercanía.
3. A medida que el bebé crezca la demanda de leche materna es mayor, y sabiendo que cuando más chupa más producimos, pues es lógico que esté prendida del pecho, y mejor que sea en horas de la noche ya que hay estudios que comprobaron que la leche materna nocturna es la mejor para el desarrollo del Sistema Nervioso (y por tanto del cerebro), por tanto si tu bebé es de las que mama toda la noche que es muy común, no lo veas como una desventaja, al contrario, agradece poder proporcionársela y como te dije al principio, ve acostumbrándote y disfrútala a tu lado que a medida que crezca cada vez se irá alejando más y un día por supuesto que hará su vida, esos primeros años son muy preciosos para gozar de ser madres, créeme mis hijos ya tienen 23 y 20 años y al ver lo independientes que son me doy cuenta que el vuelo lo alzaron cuando les di toda la seguridad y calor que necesitaban de mis brazos como madre en esos momentos del colecho...
4. Los bebés avisan, es una forma de hablarnos y comunicarnos algo, tal vez tiene un poco de fiebre, le duele la barriguita, o la garganta, en este caso la leche materna le calma cualquier dolor, si es de barriguita dale masajes en su panza y muchos mimos. En el peor de los casos, y si no encuentras otros motivos tomemos en cuenta que los bebés son muy intuitivos y tienen una conexión muy grande con nosotros, tal vez te sienta poco convencida del colecho y es su forma de expresarlo, ella lo hace por ti, esto también sucede a veces. Pueden existir otros muchos motivos más, acá te escribo los comunes en mi experiencia, como también pueda que no haya motivo alguno y sea solo ansiedad materna o paterna que ellos sienten. En otras palabras no buscar el porqué en el bebé, buscar el porqué en nosotros mismos...

5. Por último, lo que describes es común, por tanto, tal vez sea mucho rebuscar alguna explicación a esa conducta...como ya escribí anteriormente a acostumbrarse y aún más, a disfrutarlo....recuerdo que mis bebés aprendieron a dar vueltas de dormidos, si tenían calor a pesar de tener poca ropita o ninguna a veces, daban vueltas hacia su cunita y si tenían hambre en cualquier momento los sentía llegar a mi pecho, y muchas veces quedarse allí toda la noche, otras veces si sentían algún movimiento recordaban su reflejo de succión primitivo y comenzaban a mamar de nuevo, aprenderás a darte cuenta cuando maman de verdad y cuando es solo por programación mental, entonces puedes colocarles el dedo meñique por un lado de la boquita, entre sus labios y el pezón y soltarán al solo contacto durmiendo plácidamente y sin reclamar de nuevo el pecho....dormir con un ojo abierto y el otro cerrado era común, cuanto amor sientes a cada momento y que plenitud al darte cuenta que puedes darles toda la protección y seguridad que requieren sentir para impulsarlos a la vida...es tan poco el tiempo en el que podemos disfrutarlos así....
Cynthia Ximena León, madre de dos hijos de 20 y 23 años.