miércoles, 17 de mayo de 2017

"Semana del Parto Respetado"

Eva fue mi segundo embarazo, había perdido antes un bebé, me hicieron el legrado sin anestesia para luego enterarme que no era necesario, nos pidieron esperar unos meses para “intentarlo” de nuevo y yo no quise, Elvis estaba asustado pero siempre me apoya en mis “Locuras” .
Llegamos a cesárea engañados y confiando ambos en la Doctora que nos trataba. El día pautado, aún no queríamos saber el sexo, (el primer dolor de cabeza que dimos a la familia y entorno, pobres, no sabían lo que venía) entré a quirófano con dos nombres: Eva Daniela y Daniel Alejandro.
Hay maltratos tan sutiles que no los sientes, sobre todo si vienes de una infancia maltratada, te dicen (y te crees) que todo es por “tu propio bien”.
Mientras operaban, dentro de mi cabeza empezó un pitido terrible, yo casi no podía hablar, me dolía y les decía:
Mi cabeza, mi cabeeeezzzzaaa…..
Escuché a la Doc decir que me pusieran algo, no recuerdo qué y se me empezó a quitar el pitido, pero sentía mucho sueño.
Sacan a Eva, me la muestran cual pedacito de carne y recuerdo muy vagamente y con mucho dolor cuando la Pediatra me increpaba:
Mírala, mírala, es una niiiiiiiiiiñaaaaaaaaaa!!!!!!
Que la mires chica… ayyyy, no, tú como que querías varón!!!!!
A ver, si eres personal de salud, debes saber que yo estaba DROGADA, que no estaba en mi y no podía ni articular palabra.
Que se supone iba a hacer estando semiinconsciente?
Saltar?
Cuando me desperté, me traen a Eva, ya le habían dado solución glucosada, fórmula, bañado y todo lo que hacen “por protocolo”. Sin embargo, Eva se pegó al seno de manera perfecta, ayudada por mi prima Milagros, pero lloraba mucho en la noche.
Entra de nuevo la señora Pediatra, me exprime el pezón como si fuera un limón y sentencia:
Tú no tienes leche, hay que darle esta fórmula, tantas onzas cada tantas horas.
Yo miraba a Eva y no sentía ese amor desbordante que se supone debía sentir y aparte una tremenda culpa por ello, sin embargo la amamantaba y eso fue sanando todo.
Luego, cuando te adentras en este mundo del embarazo y parto, entiendes por qué no sentía ese amor:
Me habían cortado para sacarla.
Me maltrataron verbalmente metiéndome la culpa por no saltar de emoción al nacer Eva.
Se la habían llevado.
Me le entregan horas después sin su olor natural.
Maltratan mi cuerpo exprimiéndome y sentenciándome.
Todo era automatizado sin ni siquiera verme la cara.
Luego tuve depresión post parto, sin poder hablarlo con nadie por temor a que me medicaran y quitaran a Eva, de eso les hablaré un día.
No se dejen engañar, busquen, investiguen, hablen y no se confíen por mucho que sus Doctores les parezcan (como a nosotros) las personas más amables de mundo, pero hacen legrados sin anestesia y cesáreas por comodidad sin pensar (y creo sin saber) las consecuencias que puede tener el vínculo entre madre e hijo.
Todo lo vivido me hace intentar estar siempre lo más disponible para las madres que asisto, para las familias que se me cruzan porque me veo en cada una de ellas y porque ayudándolas me ayudo y por supuesto porque me gusta lo que hago.
Quizá un día no haya que alardear de una "Semana del Parto Respetado" porque el respeto será inherente y no habrá que pedirlo.

Quizá solo se hablara de parto y ya. 
Janeth Ivimas

miércoles, 19 de abril de 2017

Historias de destetes respetuosos.

Buenas noches....pasaba por aquí para compartir que he logrado mi sueño.....destete 100 por ciento natural....sin angustias....sin retos.... lo amamante hasta los 5 años y 9 meses.... los dos nos dimos cuenta que ya no iba más.. ..lo hablamos y muy despacito redoblado mimos abrazos cuentos caricias....lo logramos
Cero traumático para los dos.... si se puede.....doy fe de ello.....gracias por el eterno apoyo.

Natalia Martos

viernes, 7 de abril de 2017

Vínculo mamá- bebé. ..

Quédate así un ratito más mamá.
No pienses en los platos por lavar ni la ropa por doblar.
La casa y los
quehaceres seguirán allí, pero nosotras estamos creando vínculo.
Todos los días crezco un poco más.
Un día te empezaré a necesitas un poco menos que el día anterior.
Pero hoy, hoy te necesito tanto mamá y se que tú a mi.
Por eso, quédate un ratito más, tu olor me encanta y quedará guardado en mis recuerdos.
Janeth Ivimas.
Foto de Michelle su bebé.

jueves, 15 de septiembre de 2016

¿Cuando empezamos la educación sexual en los hijos?

Empezamos la educación sexual con nuestros hijos/as desde el mismo momento de su nacimiento cuando:
Son recibidos con amor y su cuerpo no tiene que llenarse de cortisol por ser alejados de su figura principal.
Cuando no dejamos que sean tratados como muñecos para tomarse la foto de turno y exhibirlos como trofeos.
Cuando respetamos sus horarios de sueño.
Cuando tratamos sus pequeños cuerpos como el templo que es.
Cuando les alimentamos con respeto.
Cuando no les obligamos a exhibir etiquetas sociales para las cuales aún no están preparados ( y lo aprenderán a medida que crezcan y demos un buen ejemplo)
Cuando no les pegamos ni zarandeamos, cuando no les castigamos por conductas propias de le edad.
Un niño/a cuyo cuerpo ha sido respetado, aprende a respetarse y a respetar a los demás.
Lo demás, será un complemento, nuestro deber como adultos es cuidarles, amarles y respetarles.

Janeth Ivimas. 

miércoles, 24 de agosto de 2016

Sobre las críticas.

Hoy me pasó algo asombroso, debo contarles, me saludan en la calle:
- Hola!
¿Cómo estás?
Estaba pensando en ti estos días, tanto que te opinamos en contra de la lactancia, del colecho, a medida que pasaba el tiempo te decíamos que debías pegarle para que hiciera caso, que "despegaras" a tu bebé de ti cuando apenas tenía un año y mira, ha pasado el tiempo y se ve que ha crecido feliz, se ve una persona que crece emocionalmente sana y estable, menos mal no nos hiciste caso, seguiste con la lactancia, con el colecho y jamás le pegaste, le respetaste su tiempo de crecer...
Y yo:
Oh, oh.... (pero no me dejaba terminar)
- Ya va, debo terminar, debo pedirte disculpas, estamos todos tan desinformados y a las madres que responsablemente luchan cada día para dar lo mejor de si a sus hijos, se les critica tanto, deberíamos leer más sobre lactancia, crianza y colecho antes de hostigar tanto, de verdad lo siento, ¿me disculpas?
Jamás gente, nunca nadie en la vida, jajajajajaja!

Sí, dicen que se le ve feliz, que es muy sana, y otras alabanzas, pero porque tuvimos suerte, jajajaja!!!!! (Aprendamos a llevar la vida con Humor y Amor)
Janeth Ivimas.
Orgullosa Madre de una niña de 8 años en este momento. 

jueves, 21 de julio de 2016

Quedarse en casa o salir al mundo.

Cuando las mujeres deciden dejar de trabajar fuera de casa son muchas cosas que dejan atrás, siempre lo hacen pensando en dar lo mejor de si a su cría.
Pasan los años y quizá el sostén económico sea de su pareja u otras personas, es un arma de doble filo, probablemente nadie agradezca jamás lo que se hace en estos años y lo dejado atrás:
La independencia económica, el moverte fuera de casa con total libertad financiera. Nadie se dará cuenta el hermoso ser humano que criaste y educaste esos años.
Quizá pases a ser una carga y un día te lo saquen en cara y duela como una olla de agua caliente.
Quizá nadie valore tu papel y por el contrario minimicen los años de crianza.
Ya no hay teta que dar ni crías que llevar casi 24 horas en brazos aunque aún hay mucho trabajo por hacer, ningún niño es totalmente autónomo.
Nunca dejes de tener tu lugar en el mundo, por pequeñito que sea debes tener un lugarcito al cual asirte y donde respirar cuando sea necesario y el día que tus hijos estén preparados, puedas salir sin ellos de nuevo al mundo sin asfixias económicas, sin culpas y con tu cabeza en alto.
Si decides trabajar fuera de casa, lo haces sin culpas y dando siempre lo mejor de ti a tu hijo el tiempo que compartan juntos.

Una madre que prefiere mantener el anonimato.

miércoles, 20 de julio de 2016

No es sano apurar la infancia.

No es sano pedir a los niños/as que se "despeguen" de sus padres cuando aún no están listos.
No es sano comparar con el primo, con el vecino o con los hijos que tuvo y "allí están"...
No es sano medir los logros de los niños/as para inflar nuestro ego.
No es sano querer meter a los niños/as en el mismo saco y pedirles cosas para lo que aún no están listos.
No es sano imponerles reglas y etiquetas que terminarán aprendiendo con el ejemplo de sus mayores.
No es sano que asuman desde su más tierna infancia que para ganar en algo deben llevarse a quien sea por delante.
No es sano pedirles que no se ensucien porque la infancia es disfrute.
No es sano exigirles en lugar de dejarles disfrutar su infancia.
No es sano pedirles que hablen con la verdad si nosotros mentimos.
No es sano decirles que si se caen les pegas.
No es sano que aprendan a no molestarte porque aprenden a no pedir ayuda.
No es sano pedirles que callen porque ellos/as son parte de la familia y deben tener voz y voto.
No es sano que les humillemos y maltratemos en lugar de darles amor, ternura y paciencia.
No es sano que le regañes porque responde igual que tú.
Un día sin darte cuenta, tus hijos/as estarán dando al mundo, a ti y a ellos mismos todo lo que le diste en la infancia, por eso no es sano que al crecer les exijas un amor que no diste.
No es sano exigir amor, el amor se da y regresa siempre multiplicado.
Janeth Ivimas.