domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Navidad o exceso de consumo?

*Dejar de comprar, comprar y comprar tantas cosas inútiles solo por gastar lo poco que nos sobra.
*Dejar de pensar tanto en el YO y vernos como la totalidad que realmente somos y la Unicidad a la que estamos inevitablemente adheridos.
*Compartir con quien no tiene nada o tiene un poco menos que nosotros.
*Tener un poco más de coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos... por lo menos una vez al año.
*Dejar de lado tantas tradiciones (aunque se parecen más a imposiciones) sin sentido (por no decir estúpidas).
*Celebrar en paz y sin lastimar a nadie... ni a nada.
*Pasar más tiempo con aquellos a quienes de verdad le importamos...
Creo que todo eso le daría más sentido al mensaje de quien dicen que nació por estos días hace aproximadamente 2 mil años.
No se... digo yo!
Elvis Canino

viernes, 20 de diciembre de 2013

Crianza autoritaria - Crianza respetuosa


Yo tengo cuatro hijos ,mi hijo mayor tiene 16 años, yo nunca habia escuchado de la crianza con apego ,he hice lo que la gente me aconsejaba, puse de lado mi corazon y mi instinto de madre para dar oidos a las palabras de la gente que segun ellos saben educar hijos,golpee a mis niños por que asi entendian y lo unico que conseguia era que me tuvieran terror, en una ocasion levante del cabello a mi hijo el mayor por que hizo un berrinche y asi segui criandolo ,llego mi otro hijo y la misma escuela, aun que nunca los deje llorar inesesariamente, los traia cargados todo el dia y toda la noche si era necesario, pero los berrinches temidos eran otra cosa, era pura violencia de mi parte,mis hijos me tenian terror ,todavia recuerdo su terror y como se escondian cuando yo llegaba, todo eso bajo la mirada aprobatoria de mi suegra por que yo vivia en su casa y asi se tenian que educar,no saben el dolor y el arrepentimiento que esto me causa ,no saben como quisiera regresar el tiempo y poder cambiar las cosas, despues llego mi tercer bebe y ahi empece a escuchar a mi corazon y las cosas empezaron a cambiar y conoci este metodo de crianza y fue una bendicion pero tambien una tortura ,por que me siento un ser vil por haber hecho lo que hice con mis otros hijos, por ultimo llego mi Princesa ya que es la unica niña encasa y pues al 100 en la crianza con apego ,no hay golpe inofensivo, mi hijo el mayor se acuerda de una cintarisa que le puse y yo no me acuerdo de verdad, ahora estoy educando a dos adolecentes con respeto y apego, me ha costado mucho trabajo y mucho perdonarme a mi misma por lo que hice,no golpeen a sus hijos ,ni siquiera suavemente eso no sirve para educar ,solo para meter miedo, la paciencia es la mejor manera de educar, los niños no se echan a perder eso es mentira ,saben? Borrar 10 años de maltratos no es facil, pero vale la pena el esfuerzo mis adolecentes son otros han cambiado mucho, y yo tambien ahora cuando los voy a llamar la atencion si estoy enojada no hablo y me espero para no decir algo que lo vaya a lastimar, darles a mis hijos respeto a sus sentimientos y su manera de pensar diferente a la mia es lo mejor que he hecho, tengo dos adolecentes y dos pequeños que aun que hay ocasiones que mi casa parece manicomio se respira tranquilidad y armonia, me averguenza mucho lo que hice pero me llena de orgullo lo que estoy haciendo, aprendi a cayar a la gente que merece ser cayada e ignorada, aprendi a escuchar a mis hijos no a los demas ,el amor ,la comprension y la paciencia hace de nuestros hijos niños amorosos ,comprensivos y pacientes.
Magy, mamá de 4 hijos.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Ustedes tuvieron Suerte.

Eso dicen ahora muchas personas, más de las quen pueda contar con los dedos de mis manos, 6 años después que muchos de ellos pasaron el primer año vaticinando lo malcriada que iba a ser Eva por llevarla conmigo,(por cierto les cuento que la "malcriadez" se hereda, jaja)  darle teta, dormir con ella, respetar sus tiempos y necesidades, esperar que madurara su ritmo de sueño, pasar casi 3 años sin dormir más de dos horas seguidas y luego otra año atosigando para que la pusiéramos en guardería a "socializar", otra año pidiendo que se le quitara el pañal y el actual tema es el "cole", porque allí hay profesionales que pueden enseñarle en 4 paredes más de lo que puede aprender en libertad una niña que a los 5 años ya estaba leyendo, escribiendo, razonando, dibujando hermoso y en continuo aprendizaje . Buscar maneras, literatura, personas que me ayudaran a mejorar mi visión de la vida, averiguar, investigar, leer para conseguir las maneras de criar y educar sin violencia. Cuidar la alimentación de ella, de nuevo leyendo, asesorándome para conseguir un balance en sus comidas, llegando incluso a enemistarse conmigo personas que aún sin hacerlo por mal yo les decía que no llenaran el estómago de Eva de dulces, azúcar, comida chatarra, muchas veces no lo pedí de la mejor manera, pero vaya que soy humana y CANSA pedir lo mismo una y otra y otra vez para que siguieran dando a la niña hasta café, refrescos y dulces a mis espaldas. 6 años educando sin castigos, sin gritos ni chantajes sacando paciencia de donde NO la tengo, leyendo, preparándome, eso si todo con mucho amor y dedicación, buscando siempre el lado positivo en medio de los problemas y luchas del día, en medio de quienes han decidido alejarse de nosotros por no dejarlos inmiscuirse en nuestra familia (tan fácil que es tener hijos y educarles según el precepto de cada quien, no? o quienes ya criaron darle un espacio a quienes empiezan esta tarea, ayudando si, juzgando y criticando no) sintiéndome culpable conmigo misma por muchos años por dejar atrás mi exitosa carrera en el mundo externo y "maravillosa gente" (activar modo irónico)  recordándome lo "perdido" cada vez que tenían oportunidad. Sólo mi Tribu virtual y mi esposo Elvis me daban ánimos, pocas personas valoraban de verdad mi trabajo de educar y criar, esas mismas personas a quienes siempre he escrito en privado pidiendo palabras, asesoría y nunca han dejado de responderme sin juzgar ni criticar, apoyandome y dando asidero en medio de los problemas, en medio de la tragedia del accidente vial cuando nuestra niña cambió su manera de ser y pensábamos que la niña alegre, traviesa, inquieta, cariñosa y habladora no volvería  a nuestras vidas, se había convertido en una niña gris, triste, enojada y de nuevo esos ángeles del ciber mundo estaban allí para ayudarme, darme palabras, ánimos, amor y amistad. He tenido Suerte? Puede ser, pero la suerte de contar con literatura, un maravilloso ciber mundo y contadas pero muy contadas personas en el entorno que han sido respetuosas conmigo en mi manera de educar y criar. Muchas veces hasta pidiendo ayuda en medio de la desesperación llegué a recibir juicios que para nada me ayudaban, "familiares" me han gritado, insultado, vejado por mi manera de educar. Han pasado 6 años, 6 años de criar y educar una niña que vino a poner mi mundo de cabeza, para bien, para juntas dar al mundo algo de lo poco que hemos aprendido, no veo como suerte que sea una niña sana, empática, alegre, feliz, sincera en sus afectos, inteligente, ávida lectora,  creativa y dadora de amor a quien lo merece (y ella intuye quien lo merece), no ha sido suerte, ha sido el esfuerzo en conjunto, ha sido el transitar juntos como familia las buenas, las malas, las rabietas, sus disgustos, mis disgustos, los problemas cotidianos, los juicios del entorno,  la tragedia del accidente, el día a día, sorteando siempre de la mano del amor todas y cada una de las vicisitudes que se nos han presentado, porque nadie está mirando como es nuestra vida y como decía mi abuelita: nadie sabe lo que pesa la carga sino el burrito que la lleva ;) 
Hay varios secretos para criar y educar niños libres y sanos:
La paciencia, el ejemplo, alimentarles sanamente respetando sus ritmos, no dejar que el entorno nos obligue hacer lo contrario a aquello que dicta nuestro instinto y corazón y uno muy importante, intentar mejorar como personas, de nada sirve educar con amor a nuestros niños si nuestro ejemplo es otro (mirar dentro de uno puede ser muy muy doloroso y difícil)
 Janeth Ivimas.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Nueva mirada sobre la Navidad


Un recién nacido entre un asno y un buey: muchos comparten hoy esta imagen simplificada de la Navidad. Mi propia imagen de la Navidad está inspirada en lo que aprendí de las mujeres que traían a su bebé al mundo en la más completa intimidad, sin sentirse guiadas u observadas. Está también influenciada por el Evangilium Jacobi Minoris, es decir, el protoevangelio de Jacques le Mineur. Este Evangelio fue salvado del olvido, a mediados del Siglo XIX, por el místico austríaco Jacob Lorber, autor de La Infancia de Jesús. Según estos textos, José partió a la búsqueda de una partera. Cuando regresó, Jesús ya había nacido. Cuando la deslumbrante luz se atenuó, la partera se encontró ante una escena increíble; ¡Jesús ya había encontrado el pecho de su madre! La comadrona exclamó entonces: “¿Quién ha visto jamás a un niño que apenas nacido tome el pecho de su madre?” Es el signo evidente de que este niño, al convertirse en hombre, un día juzgaría según el Amor y no según la Ley.

El día que Jesús estuvo listo para su llegada al Mundo, María recibió un mensaje de humildad. Se encontraba en un establo, entre otros mamíferos. Sin decir palabra alguna, sus compañeros le ayudaron a comprender que en esa circunstancia debería aceptar su condición de mamífero. Debería sobrellevar su handicap de ser humano y quitarse de encima la efervescencia de su intelecto. Debería segregar las mismas hormonas que los otros mamíferos cuando dan a luz a sus bebés, haciendo actuar la parte primitiva del cerebro que todos tenemos en común. La situación era ideal para que María se sintiera segura.

El “trabajo” pudo establecerse en las mejores condiciones posibles. Habiendo percibido el mensaje de humildad y aceptado su condición de mamífero, María se reencontró en cuatro patas. En tal postura, y en la oscuridad de la noche, ella se desconectó fácilmente del mundo. Poco después de su nacimiento, Jesús se encontró en los brazos de una madre extática, tan instintiva como puede serlo una madre mamífera que viene de parir.

En una atmósfera verdaderamente sagrada, Jesús fue recibido y pudo, fácil y progresivamente, eliminar las hormonas del stress que necesitó segregar para nacer. El cuerpo de María estaba muy caliente. El establo mismo estaba cálido gracias a la presencia de otros mamíferos.

Instintivamente, María cubrió el cuerpo de su bebé con una ropa que tenía cerca de su mano. Estaba fascinada por los ojos de su bebé y nada hubiera podido distraerla del intenso intercambio de miradas que se establecía. Ese intercambio de miradas le permitió alcanzar otro pico de Oxitocina, lo cual provocó una nueva serie de contracciones uterinas que enviaron hacia el bebé un poco de la sangre preciosa acumulada en la placenta. Pronto la placenta fue liberada.

Madre e hijo se sentían seguros. Al principio, María, guiada por la parte del cerebro que compartimos con todos los mamíferos, estaba de rodillas. Luego de la liberación de la placenta, se puso de costado, con el bebé cerca de su corazón. En seguida, Jesús comenzó a mover la cabeza, a veces hacia la derecha, otras a la izquierda y, finalmente, a abrir la boca en forma de O. Guiado por su sentido del olfato, se acercaba cada vez más al pezón. María, que aún se encontraba dentro de un equilibrio hormonal particular, y por ello muy instintiva, sabía perfectamente cómo sostener a su bebé e hizo los movimientos necesarios para ayudarlo a encontrar el pecho.

Fue así como Jesús y maría transgredieron las reglas establecidas por los neocórtex de la comunidad humana. Jesús -un rebelde pacífico desafiando toda convención- había sido iniciado por su madre. Jesús mamó victoriosamente durante un largo rato. Con el sostén de su madre, salió victorioso de uno de los episodios más críticos de su vida. En breves instantes se había adaptado a la atmosfera y había comenzado a utilizar sus pulmones, se adaptó a las fuerzas de la gravedad y a las diferencias de temperatura y entró en el mundo de los microbios. ¡Jesús es un Héroe!

No había reloj en el establo. María no necesitaba saber cuánto tiempo Jesús había tomado su pecho antes de dormirse. La noche siguiente, María durmió un sueño ligero. Estaba vigilante, protectora y preocupada de satisfacer las necesidades de la más preciosa de las criaturas terrestres.

Los días siguientes, María aprendió a sentir cuándo su bebé tenía necesidad de ser mecido. Había tal acuerdo entre ellos, que ella sabía perfectamente adaptar el ritmo del balanceo a la demanda del bebé. Siempre meciéndolo, María se puso a canturrear unas melodías a las que agregó algunas palabras. Como millones de otras madres antes que ella, María descubrió así las canciones de cuna.

Jesús comenzó a aprender lo que es el movimiento y el espacio. Aprendió también lo que es el ritmo y, entonces, comenzó a adquirir la noción del tiempo. Entró progresivamente en la realidad espacio-temporal. Luego María introdujo cada vez más palabras al tararear de sus canciones de cuna. 
Entonces Jesús absorbió su lengua materna...


(Michel Odent - Cirujano, Médico Obstetra, Partero)

miércoles, 6 de noviembre de 2013

EL PUERPERIO EN EL SIGLO XXI


El puerperio es considerado usualmente como un período de desequilibrio para la mujer que dura alrededor de 40 días después del parto, tiempo que fue estipulado -ya no sabemos por quién ni para quién-  y que responde a una  histórica veda moral para salvar a la parturienta del reclamo sexual del varón. Pero ese tiempo cronológico no significa psicológicamente un comienzo ni un final de nada.
Personalmente, considero que el puerperio, en realidad es el período transitado entre el nacimiento del bebé y los dos primeros años, aunque emocionalmente haya una diferencia evidente entre el caos de los primeros días, la capacidad de salir al mundo con un bebé a cuestas o el vínculo con un bebé que ya camina.
Estos dos años tienen que ver con el período de completa “fusión emocional” entre la madre y el bebé, es decir, con la sensación de la madre de vivir dentro de las percepciones y experiencias del bebé, sintiéndose “desdoblada física y emocionalmente”. ¿Por qué dos años? Es posible reconocer en el niño el lento despegue de la fusión emocional, alrededor de los dos años de edad, cuando puede empezar a nombrarse a sí mismo como un ser separado, cuando puede decir “yo”. La madre vive una situación análoga, pero sin tanta consciencia. De hecho, alrededor de los dos años del niño, toda madre también recupera ese “ahora soy yo misma”, sintiendo deseos genuinos de “volver a ser la de antes”, con intereses y proyectos que no incluyen necesariamente al niño.
Mi intención, por lo tanto, es que reflexionemos sobre el puerperio basándonos en situaciones que a veces no son ni tan físicas, ni tan visibles, ni tan concretas, pero no por eso son menos reales. Se trata de abordar la cualidad invisible del puerperio, el sub-mundo femenino,  los campos emocionales, lo que nos sucede aunque no lo podamos abordar con palabras concretas.

Básicamente quiero recalcar que las mujeres merecemos obtener cuidados, comprensión, aceptación y protección, traduciendo de este modo que lo que nos pasa internamente, “es correcto” y no hay nada diferente que tendría que suceder. Con un bebé en brazos, habiendo atravesado un parto, en plena desestructuración emocional, bajo los efectos de la pérdida de nuestra identidad; lo menos que podemos anhelar es estar desorientadas. Por eso necesitamos acompañamiento y permisos para aprender a navegar el puerperio que viene en formato invisible, sin bordes, sin horarios, sin lógica y sin razón.

En sociedades donde las mujeres se hacían cargo comunitariamente de la crianza de los niños mientras los hombres se ocupaban enteramente de procurar el alimento, el puerperio funcionaba como un tiempo de reposo y de atención exclusiva para el recién nacido. No había apuro para abandonar ese estado de entrega y silencio, de leche y fluidos.

Nuestra realidad social es otra. Vivimos en familias nucleares, en departamentos pequeños, a veces alejados de nuestras familias primarias y  en ciudades donde no es tan fácil reemplazar a una comunidad de mujeres que alivian las tareas domésticas y construyen una red invisible de apoyo. Sin embargo todas las puérperas necesitamos esa red para no desmoronarnos a causa de las heridas físicas y emocionales que nos dejó el parto. Por otra parte, es evidente que 40 días es demasiado poco para recuperarnos, sobre todo cuando no hay nadie defendiendo las necesidades impostergables de la díada mamá-bebé, no hay una comunidad femenina para cuidarnos y además la mayoría de las mujeres somos expulsadas tempranamente al trabajo.

El panorama es desalentador para las mujeres modernas y urbanas, aunque pensemos que esto hace parte de la liberación femenina: en realidad no hay verdadera elección, casi nadie está en condiciones de decidir cuánto tiempo necesita quedarse con el bebé y cuándo es el momento adecuado para cada una para reincorporarse a la vida laboral. Y esto no está sólo pautado por las necesidades económicas, muchas veces reales. Sino sobre todo por una identidad construida casi integralmente en el ámbito del desarrollo laboral, y por lo dificultoso que resulta quedarnos sin referentes en el terreno de las emociones, la conexión con la interioridad, el contacto corporal, el tiempo fuera del tiempo y prácticamente nadie para acompañarnos en esta expulsión de hecho de la vida “normal”.

Por eso sería pertinente ofrecer información realista con respecto a las sorpresas que nos depara el puerperio a varones y mujeres. Tenemos que difundir con mayor precisión los conceptos sobre la naturaleza de la fusión emocional entre la madre y el recién nacido, sobre las necesidades específicas de una mujer puérpera y sobre los cuidados indispensables que debe recibir. De esta manera cada pareja podrá determinar si está en condiciones de generar el cuidado necesario tanto para la madre como para el bebé, o si necesitan buscar fuera del núcleo familiar ayudas complementarias.


A las mujeres nos corresponde también encontrar nuevas maneras de integrar nuestro propio desarrollo personal y la maternidad, de un modo que sea saludable, acorde a los tiempos que vivimos, pero sobre todo, completamente honesto con nuestro ser esencial.

Por Laura Gutman

                                                   

                                                                                               

martes, 5 de noviembre de 2013

Dar el biberón con Amor

  • Sigo su página y muchos de los consejos que aquí se dan me parecen muy acertados, sin embargo no puedo evitar sentir cierto desprecio o critica, cuando alguien comenta algo sobre un bebé que toma biberón. Por esta razón me anime a escribirles estas lineas.

    Mi bebé toma leche en biberón desde el primer día que llego a este mundo, la razón? No es necesario darla, porque pienso que al hacerlo se intenta justificar algo y no creo haber hecho nada malo. Quiero pensar que ninguna madre en su sano juicio haría algo que no considere correcto en cuanto a la alimentación de su hijo.

    Varias veces me sentí mal porque leí muchos comentarios diciendo que darle biberón era para madres flojas y que no quisieron esforzarse en dar pecho. Floja yo?

    Desde el primer día pedí en la maternidad ser yo o el padre de mi niño quien le diera sus alimentos, y también pedí que no me le pusieran horarios ni me lo forzaran a tomar más leche de la que el quisiera. Menos de 1 onza se tomaba y en menos de una hora otra vez y otra vez y otra vez. De noche era lo mismo. Levantarme cada máximo dos horas a preparar la formula y calentarla y sostenerlo en mis brazos y verlo comer era cansadisimo pero a la vez precioso. Creo que al menos en las tomas de la noche quienes dan pecho es mucho menos sufrido, si duermen con el bebé no hay necesidad ni de levantarse a preparar y calentar leche. Floja yo?

    Pasado el tiempo, cada vez comía más, lavar biberones y esterilizarlos entre toma y toma no era tedioso pero ningún problema ya agarrándole el ritmo a todo eso. Pero siempre a sus tiempos. Nunca forzándolo ni animándole a que comiera mas de lo que el quería. Floja yo?

    Otro de los comentarios que leía y me causaban tristeza es que los bebes de biberón pierden la conexión con su madre. Mi Bebé JAMAS a tomado un biberón el solo, y eso pese a criticas de que a sus 15 meses ya debería agarrarlo solo. Pues no es que el no sepa agarrarlo, pero él y yo disfrutamos tanto ese momento en el que esta en mis brazos tomando su biberón. Aunque se lo diera en la mano el viene a mi y me lo entrega para que yo se lo de. Floja yo?

    Qué no es crianza con apego si no das pecho? Pues mi bebé y yo somos tan apegados que no me importa tanto si no encajo del todo en esa definición.

    Solo les escribo estas lineas para que sepan que aun dando biberón no creo haberme ahorrado alguna noche de desvelo como las mamás que dan pecho, me desvele, fue cansado, y a la vez muy gratificante. Por favor, cuando alguien comente que da biberón no corran a preguntar sus razones, no esa necesario saberlas por que lo que debe quedar muy claro es que TODA MADRE AMA Y HACE LO MEJOR POR SUS HIJOS.

    Disculpen el extenderme tanto.
    Saludos a todas.
    Lizeth M.

lunes, 28 de octubre de 2013

Declaración de total confianza en los niños

1. El comportamiento propio de los adultos madura en el momento en que somos adultos.
2. No tener expectativas significa no sufrir decepciones y no ejercer una presión perjudicial sobre el niño. 
3. Los niños responden mejor al modelo y el liderazgo, no al control. 
4. Confía… y espera. 
5. Elige entre tu conveniencia momentánea y tus objetivos a largo plazo sobre el modo en que tu hijo se verá a sí mismo. 
6. Disfruta de tu hijo por lo que es, no por lo que te gustaría que fuera: nunca va a volver a tener esta edad. . Distingue entre tus necesidades emocionales y los sentimientos y necesidades de tu hijo. Actúa hacia tu hijo en armonía con sus necesidades; preocúpate de tus necesidades emocionales en otra parte. 
8. Celebra que tu hijo es un ser único, igual que lo eres tú.

Naomi Aldort

jueves, 24 de octubre de 2013

Los hijos infinitos, Andrés Eloy Blanco.



Cuando se tiene un hijo,
se tiene al hijo de la casa y al de la calle entera,
se tiene al que cabalga en el cuadril de la mendiga
y al del coche que empuja la institutriz inglesa
y al niño gringo que carga la criolla
y al niño blanco que carga la negra
y al niño indio que carga la india
y al niño negro que carga la tierra.

Cuando se tiene un hijo, se tienen tantos niños
que la calle se llena
y la plaza y el puente
y el mercado y la iglesia
y es nuestro cualquier niño cuando cruza la calle
y el coche lo atropella
y cuando se asoma al balcón
y cuando se arrima a la alberca;
y cuando un niño grita, no sabemos
si lo nuestro es el grito o es el niño,
y si le sangran y se queja,
por el momento no sabríamos
si el ¡ay! es suyo o si la sangre es nuestra.

Cuando se tiene un hijo, es nuestro el niño
que acompaña a la ciega
y las Meninas y la misma enana
y el Príncipe de Francia y su Princesa
y el que tiene San Antonio en los brazos
y el que tiene la Coromoto en las piernas.
Cuando se tiene un hijo, toda risa nos cala,
todo llanto nos crispa, venga de donde venga.
Cuando se tiene un hijo, se tiene el mundo adentro
y el corazón afuera.
Y cuando se tienen dos hijos
se tienen todos los hijos de la tierra,
los millones de hijos con que las tierras lloran,
con que las madres ríen, con que los mundos sueñan,
los que Paul Fort quería con las manos unidas
para que el mundo fuera la canción de una rueda,
los que el Hombre de Estado, que tiene un lindo niño,
quiere con Dios adentro y las tripas afuera,
los que escaparon de Herodes para caer en Hiroshima
entreabiertos los ojos, como los niños de la guerra,
porque basta para que salga toda la luz de un niño
una rendija china o una mirada japonesa.

Cuando se tienen dos hijos
se tiene todo el miedo del planeta,
todo el miedo a los hombres luminosos
que quieren asesinar la luz y arriar las velas
y ensangrentar las pelotas de goma
y zambullir en llanto ferrocarriles de cuerda.
Cuando se tienen dos hijos
se tiene la alegría y el ¡ay! del mundo en dos cabezas,
toda la angustia y toda la esperanza,
la luz y el llanto, a ver cuál es el que nos llega,
si el modo de llorar del universo
el modo de alumbrar de las estrellas.
Andrés Eloy Blanco, Poeta, abogado, político, internacionalista y educador Venezolano.1897-1955

miércoles, 16 de octubre de 2013

El colecho desde los ojos de una Madre


  • Hola! En primer lugar darte las gracias por esta página... ayudas a muchos papis en su dura tarea de crianza con apego.
    Quería comentarte algo sobre el colecho..

    De pequeña me encantaba dormir con mis padres.. me acurrucaba junto a ellos, sentía su calor y su mera presencia me ayudaba a conciliar el sueño. Ahora que me paro a recordarlo, se que en mi infancia tuve muchos problemas de insomnio. Recuerdo estar despierta cuando todos dormían, recuerdo que a mi mente llegaban pensamientos negativos de todo tipo y que sólo cuando me metía en la cama de mis padres, estos se iban.
    Ya siendo más adulta, seguía y sigo buscando esos momentos en los que te abrazas a la persona que quieres, en los que los sueños parecer unirse y nada perturba ya tu necesitado descanso.

    Muchos dicen que el colecho crea personas dependientes... pero nada más lejos de la realidad. Parece que con tanta modernidad y ajetreo, hemos olvidado que somos seres sociales, gregarios, que vivimos en manada y necesitamos el contacto con otros para sentirnos protegidos y, a menudo, esa reminiscencia de la cueva viene a visitarnos para que no nos olvidemos de lo que somos.

    Cuando un niño llora desconsolado en la cama, a veces hasta gritando, es porque siente miedo, es porque nos necesita y cuando, aplicándo metodos crueles sacados de Best Sellers, optamos por ignorarlos, cometemos un grave error.

    Puede que ese niño aprenda a calmarse solo, sí, pero crecerá sintiendose inseguro, huyendo de situaciones que puedan llevarle a sentir ese miedo a la soledad que los atenazó siendo niños y el resultado será que se convertirá en una persona dependiente, posesiva y temerosa de quedarse sola.

    Es curioso, que los mejores recuerdos que tenga de mi infancia sean esas noches, en las que antes de dormir incluso conversábamos, eran pocas, lo admito, pero las atesoré en mi corazón y me hicieron tomar un camino distinto en esto de la maternidad.

    Por suerte o por desgracia mis dos hijos han salido muy independientes en esto del sueño... sólo se duermen si estan en su cuna así que tampoco voy a forzar nada.. Eso sí, estoy segura de que si algun día lo necesitan, jamás les negaré mi nido de seguridad y protección.

    Un beso enorme!
 Laura Hernandez Soler,   soy mami de dos preciosos nenes de 3 y 15 meses ^^

lunes, 14 de octubre de 2013

¿Donde quedan los niños?



Tardé mucho en aprender a preguntar si se aceptan niños a los sitios a los que voy, así como tardé mucho en perder el pudor de sacarme la teta impunemente en todas partes para amamantar a mi hija que ya es mayorcita. Si lo hubiese aprendido antes me hubiese ahorrado algunos malos ratos o rechazos innecesarios.

Pero acá estoy hoy, dispuesta a preguntarlo. En caso de ser negativa la respuesta o de un simple "pero", replicar "donde no es bienvenida mi hija, no entro yo" y sonreír.

Lo digo porque es bastante común que las madres dejemos a nuestros bebés en brazos de terceros para poder hacer ciertas cosas como asistir a clases, dar clases, vender publicidad, asistir a seminarios y conferencias. Lo digo sin juzgar a nadie, sabemos que es un asunto cultural o de leyes sociales tácitas.

Ya me han dicho antes que debo buscar quien cuide a mi hija para salir a vender mi proyecto porque está mal visto que ande con ella encima y atienda sus necesidades delante de un cliente o me va a restar energía y tiempo para vender, o que si la llevo conmigo a los seminarios sobre ventas no voy a prestar suficiente atención. Y la cumbre fue aquella señora que me iba a alquilar un espacio para dictar talleres sobre preparación para el nacimiento, quien me dijo que no podría tener a mi hija conmigo porque iba a estorbar en las clases. Sin hablar de la cantidad de veces que me han preguntado cuándo la voy a meter en una guardería. 

Para mi suerte, aunque en ese momento no lo pensara así, muy pocas veces he conseguido quien me la cuide. Claro que sí cansa más salir con ella, claro que sí me resta energía y tiempo para otras cosas, pero es mi responsabilidad y fue mi decisión. Fui yo la adulta que deseó traerla al mundo, fui yo la adulta que hizo el amor y pensó en su llegada. ¿Por qué, sabiendo que su necesidad biológica natural es estar conmigo, voy a hacer que ella pague las consecuencias?, ¿por qué tenemos que quitarle el lugar a nuestros hijos para cumplir con otros?. ¿En qué momento se decidió que hacer las cosas con los muchachos encima era mal visto o era una esclavitud?.

Y veo tan pocos los ejemplos de la posibilidad de andar con los hijos y ser profesional. Es como si se pretendiese que la maternidad sea un traje que se quita y se pone según la ocasión y correcto comportamiento.

La psicóloga Leslie Power Labbe da conferencias en universidades chilenas y viaja por todo su país con sus "guaguas" encima. Los doulas Janeth Ivimas y Elvis Canino dan talleres con su hija de acompañante. Jenny Soto va clases con sus hijas.

Quisiera que llegase el día en que fuese natural que las mamás no dejasen de ser madres para ser profesionales. Quisiera que un día sea aceptado que las mamás funcionamos "a medias" y que nuestras crías merecen que su lugar en nuestras vidas sea respetado. Quisiera que llegase el día en que hubiese más empatía hacia la maternidad, que escuchemos menos "vas a tener que buscar quien te la cuide mientras tanto", y escuchemos más "trae a tu chamo que entre todos te ayudamos". Quisiera ver el día en que los clientes se sorprendan menos y se alegren más por ver a las vendedoras y trabajadoras cargando a sus hijos.

Louisiana Panagua

jueves, 3 de octubre de 2013

La Carta de Mario y su opinión sobre Una Nueva Paternidad!


Mario es un Papá comprometido... muy comprometido con su paternidad (al leer su carta sabrán cuanto), que decidió compartir su experiencia sobre su lectura del libro "Una Nueva Paternidad", añadiendo hermosas anécdotas sobre su propia experiencia. 
Debo confesarles que aún se me hace un nudo en la garganta al releerla, y que tanto mi esposa como yo derramamos unas cuantas lágrimas a la primera lectura, que decidimos hacer juntos. 
No deseo extenderme, solo quiero que ustedes mismos sientan la cercanía del corazón de Mario y su hermosa familia como lo he sentido yo. Acá les dejo, tal cual lo recibí, el escrito que Mario me envió: 

"Hola Elvis, te cuento como me fue al leer el libro, que aun no termino, acabo de finalizar toda la parte que tu escribiste, bueno antes que nada, deja me presento como es debido, soy Mario Vázquez, tengo 35 años, soy papá de oficio tiempo completo y trabajo como Ingeniero en Sistemas, tengo 7 años con 6 meses de estar casado con la mujer más hermosa del mundo que se llama Maritere Medina de 34 años y es mamá y ama de casa de oficio y profesión, a grado maestría y doctorado, por que a como me a ayudado a comprender todo este mundo de la paternidad, su naturaleza esta tan fuerte que gracias a ella nos revelamos de este mundo tan cerrado y poco amoroso, somos Mexicanos, vivimos en Guadalajara México, tenemos dos pequeños hermosos Luis Mario de 3 años 8 meses, acaba de comenzar en la escuela, tiene 3 semanas, esta asistiendo a Escuela Waldorf Niño Magico de Guadalajara, es una experiencia MARAVILLOSA para la familia y Diego Eduardo de 11 meses, ambos vinieron al mundo de forma respetuosa parto natural y en agua, Luis en una clínica preparada para estos eventos que proporcionan respeto e intimidad para lograrlo y Eduardo en casa, ambos sin anestesia y sin complicaciones gracias a Dios, ambos fueron prematuros, Luis de 7 meses y Diego de 8 meses, con Luis no tubo complicaciones, pero si estuvo muy pequeño y no podía succionar aun de la Teta de mamá, por lo que lo tuvimos en casa con el método Kanguro y alimentándolo con la leche de mamá en pipetas o jeringas y con una sonda pegada en nuestro dedo meñique, quiero confesar que fueron días y semanas muy duras, pedí permiso en el trabajo para faltar casi 3 semanas y fue una experiencia muy dura y difícil y ni se diga para mi esposa cuando tuve que regresar a trabajar, la admiro por su fortaleza e integridad, el alejarse de todas las recomendaciones bien intencionadas pero para nada amorosas y respetuosas para el bebe, eso acompañado con el desgaste físico de estarle alimentando cada hora 5 ml de leche materna con una jeringa y una sonda, las 24 horas, para que creciera y se pusiera fuerte, por que estaba muy pequeñito y débil, además de que a los 3 días le dio ictericia, se le dieron sus bañitos de sol, pero tuvimos que darle fototerapia y no encontrábamos los primeros días un equipo que rentáramos, tuvimos que ir a un hospital y cada hora teníamos que cambiarlo de posición para la fototerapia y cuidar que no le diera la luz a los ojos, y cada toma de leche podría durar entre 20 y 40 mins, por lo que al terminar solo nos quedaban a veces 20 mins para dormir o descansar o comer o hacer otras actividades por que después venia la otra toma, era cada hora junto con el cambio de posición de la fototerapia, en la noche era algo complicadisimo a veces nos quedábamos dormidos los dos rendidos por el cansancio y despertábamos con 30 mins de retraso en la toma y las preocupaciones de si no le hará mal, que no se nos muera, fue muy difícil, pero a la vez gratificante, por que a partir de ahí el mundo nos cambio, hemos leído de niños que traen consigo estrella y luz, y nosotros creemos firmemente que Luis lo trajo para nuestra familia (nos enseño el camino y sus instrucciones), por que nos cambio para bien de todos la vida, a partir de ahí, mi esposa se puso en contacto fuertemente con su lado natural (y digo mi esposa por que yo siempre he sido y sigo siendo mas testarudo y necio, aunque ya cada vez menos) y comenzamos una aventura que nos ha hecho ver la vida y la mapaternidad de una forma increíblemente hermosa, no vemos la vida sin estar con ellos y acompañarlos respetuosamente en todo lo que van dictando sus necesidades, con Diego todo fue viento en popa, en cuanto dieron 3 puntadas de un pequeño desgarre a mi esposa, se puso a comer y comer y comer con una alegría que yo creo que solo la de sus papás era mayor al ver que se prendia por primera vez a escasos minutos de nacer de la Teta de mamá, jejeje, y a partir de ahí, hay miles de historias, anécdotas y situaciones que seguramente las comprendes perfectamente por que al oírte tus experiencias y escritos nos sentimos plenamente identificados, y ahora si, en cuanto a el libro, primeramente FELICIDADES y mención honorifica, , te sigo desde los escritos que pones en tu Blog y siempre me emociono e identifico y sobre todo me ayuda mucho a centrarme nuevamente en mi nueva paternidad, me cargo de buena vibra, positivismo y alegría por vivir plenamente. 
El prólogo de Carlos González, bueno, para nosotros es un Guru en todo esto, es con quien comenzamos con el libro Bésame Mucho y todos los demás los tenemos no solo en físico (hojas) también en archivo pdf y sobre todo los llevamos bien grabaditos en mente y corazón, entonces desde ahí, para nosotros acertadísimo poner a Carlos Gonzalez, que tuvimos oportunidad de conocerlo cuando vino a comienzos de este año acá a México, es un tipo FABULOSO, empezando con todo el libro. 
Posteriormente Mireia, tenemos menos tiempo de seguirla, pero la seguimos en Facebook y la Pedagogía Blanca, nos encanta la sencillez y lucidez con que dice sus palabras, ya esperamos mi esposa y yo con ansias su libro de Educación sin Violencia. 
Con Armando Bastida y Alejandro Busto, no teníamos el gusto de conocerlos, pero definitivamente nos sentimos totalmente identificados y de igual forma sus escritos y anecdotas se nos hacen muy buenas, nos llegaron. Ahora voy contigo, la verdad tremendo Elvis, me senti totalmente identificado, emocionado, el hecho de saber que no soy yo solo contra la corriente, que no soy el bicho raro que mis padres, hermanos, primos, parientes en general, asi como amigos y compañeros de trabajo me hacen ver y sentir, eso me da una fuerza tremenda, un empoderamiento de mis acciones y de confesar que en momentos de flaqueza de que tu cultura y educación tradicional te hacen dudar, recurro a todos ustedes y me devuelven la cordura y tranquilidad, al igual que al ver a mis hijos crecer sanamente en todo aspecto. 
Lo confieso me emocione hasta las lagrimas en varias ocasiones por tus palabras, por sentirme plenamente identificado, por la dulzura de tus acciones, de tus ejemplos de tu lista personal para pasar tiempo en familia, no que bárbaro, definitivamente me hiciste llorar de plenitud y alegría de recordarnos lo bien que podemos pasarlo en familia, que ya lo hacemos como jugar en el jardín con los perros y muchas opciones más de las que propones, te tomare prestadas más de una para nuestra familia. 
Y definitivamente cuando ya termine con llanto abierto con moco salido y todo, fue cuando nos compartiste el poema que hizo tu esposa, muy bonitas palabras y muy necesarias en estos tiempos. 
Aun sigo caminando y aprendiendo muchas cosas, pero sobre todo me he dado este año a la tarea de sanear y de reeducarme como persona, tanto yo como mi esposa lo necesitamos, por que sin duda que primero tenemos que empezar con nosotros para poder enseñarles a nuestros hijos toda esta verdad, hermosura y goce de vida, desde este punto de vista tan amoroso, respetuoso y perfecto. 
Hay días y momentos en que avanzamos mucho y hay días en que retrocedemos, cometemos errores y metemos la pata, pero no hay ocasión en que no lo aceptemos y pidamos perdón, por que finalmente somos seres humanos imperfectos, en busca de un crecimiento constante, y lo que mas nos deja siempre yo creo que a todos es el ver a nuestros hijos plenos, saludables, libres de maldad, en un mundo tan contaminado, encontramos un pequeño OASIS y una parada obligada para prevalecer su inocencia, muchas gracias por permitirme compartir estas palabras contigo Elvis, seguimos leyendo y seguimos en contacto, cualquier cosa, estamos a la orden, Saludos y Gracias. Mario."

Gracias, Mario Vásquez por abrirnos tu corazón y por demostrarnos que la Nueva Paternidad es una realidad vigente y no una Utopía lejana. 
Y que Dios bendiga por siempre a esa hermosa familia que tienes.

(Elvis Canino)

martes, 1 de octubre de 2013

Eso no se toca, eso no se hace, eso no se dice……………


Es lo repetitivo que suelen escuchar los niños, día a día desde que empiezan a buscar la autonomía en el desplazamiento y desde ese momento empieza también a mermar la capacidad de explorar, buscar y ser curioso por el medio donde se desarrolla porque a los “adultos” le interesa más la casa perfectamente adornada que un hogar donde el niño pueda ir aprendiendo a desarrollar sus capacidades de explorar y aprender. Pienso y hablo desde mi experiencia con mi hija que es más fácil tener un hogar apto para el desplazamiento de los niños, que una casa donde nada o casi nada se puede tocar, sólo “mirar”. Si ellos tienen en su hogar la verdadera autonomía de andar será más fácil a la hora de estar fuera de casa que aprendan a no tocar lo que no deben y hagan caso cuando les pidamos amablemente y por favor dejar un objeto que esté en un sitio ajeno. 
Y ni hablar de los “eso no se hace”, “adultos” iracundos, molestos por la pequeña niña que levanta su vestido para jugar con el dobladillo inmersa en su mundo de fantasías y colores imaginando sólo ella sabe qué, mientras los mayores le dan la connotación equivocada y cuyo sentido “sexual y morboso” está a años luz de lo que pasa por la mente de una niña pequeña que se levanta su vestido para jugar. 
Y es que he estado por hacer un “experimento” y al azar escoger un “adulto” de mi entorno y estar un día, sólo un día detrás de él/ella como policía, vigilando todo lo que dice, hace (incluyendo si come, si se baña, si se asea, TODO………) y toca para desde mi perspectiva irle diciendo que debe tocar, que debe hacer y que no, pregunto: cuanto tiempo aguantará antes de pedirme que lo deje en paz, ¿lo hará de manera educada?, y si sigo en mi empeño de vigilancia ¿cómo reaccionará? ¿Estallará su enfado o me pedirá por favor que le deje tranquilo? Y ese es el punto, los adultos tenemos a capacidad de hablar, de pedir y gestionar (lo de gestionar está un poco en veremos), los bebés y niños están a merced de aquello que le permitimos o no, y sólo basta ponernos un momento en su piel para entenderlos, para comprenderlos cuando están cansados porque hemos estado con ellos todo el día fuera de casa y no quiere decir adiós de manera adorable a los “adultos” o no quiere dar un beso a la tía Margot, o también no tiene derecho el niño a tener “un mal día” como cualquiera de nosotros?. ¿Acaso el sentir, pensar y ser de ellos tiene que ser acuciado todo el tiempo? ¿No es mejor guiarlos de manera amorosa? ¿Acaso los adultos no nos sentimos bien cuando nos dan un trato amable? ¿Por qué entonces los niños deben ser tratados de manera diferente? Se suele decir que para que “aprendan”, hay que tener “mano dura” y tienen toda la razón, ellos “aprenden” a perder la empatía, dejan de ser amorosos, dejan de ayudarnos con sus pequeñas manos, dejan de verse cristalinos, puros y buenos y sobre todo “APRENDER A DEJAR DE SENTIR Y SER”.
A cuántos padres no escuchamos decir: Es que mi hijo es malo, es que mi hija me lleva la contraria en todo, “¿los estudios?...jum……….va malísimo”, o ¿a quién saliste tan mal educado?. Y ni por un minuto nos pasa por la cabeza que ya “aprendieron” a ser como nosotros, sólo que no lo queremos o podemos ver porque nos desconectamos de nuestro propio hijo desde el primer momento que decidimos dejarlo llorar en la cuna “para que aprenda”.
Los niños van detrás de nosotros siguiendo nuestros pasos y copiando nuestra conducta, ojala y un día aprendamos a respetarlos de la misma manera que queremos que ellos nos traten en unos años, años que llegarán más pronto de lo que pensamos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

El entorno, el niño, la madre y los parecidos.



Toda una paradoja….

Si el niño demuestra creatividad e incentivo no es porque ha crecido en un ambiente libre que ha respetado sus necesidades, sino porque esa desbordada creatividad la ha heredado de algún familiar.

Si el niño tiene un mal día como lo tendría cualquier adulto es porque el “mal carácter” lo ha heredado de la madre que de paso le “perdona” todo cual ser omnipotente.

Si el niño es un alma libre y feliz es porque se parece a tal o cual de la familia, no porque en el hogar tenga libertad de ser y hacer, enseñándole y guiándole claro está el respeto que merecen los demás (siempre y cuando “los demás” le respeten)


En general, esa parte que explica la ciencia que los hijos son 50% de la madre y 50% del padre (genéticamente hablando) se pierden al momento del entorno echar “flores”  sobre las habilidades intelectuales o artísticas de la criatura, pero sorpresivamente aparecen  para “explicar“ los “malos” comportamientos infantiles.

lunes, 23 de septiembre de 2013

Un nuevo comienzo...

Hola, primero que nada quiero agradecer a Janeth la petición de colaborar en el blog.
Quiero contar brevemente que viví un pasado envuelto en conflicto,violencia física en diferentes grados,humillaciones,rechazos,ninguna sensibilidad emocional...

Desde siempre a algún nivel algo en mi supo que lo que ocurría no estaba bien.Que no era normal recibir una paliza que casi pudo matarte y que la otra figura de referencia lo observara sin inmutarse. Con el tiempo algo en mi desconectó del dolor físico, y con él a un cierto nivel también el emocional.Normalicé y creí que agresión es amor, por que no tienes otro punto de referencia.A otro nivel durante mucho tiempo viví sintiéndome profundamente herida y dañada.


Fui comprendiendo que quien me agredía físicamente estaba atrapada/o, al igual que quien se "quedaba" aparentemente fuera de la situación sin protegerme....igualmente atrapado por tanto.Con el tiempo dejé de preguntar por qué, pues entendí que los motivos que les llevaban a las personas a hacer lo que hacían no se podían entender desde la mente sino desde el corazón. Y después pasé a tomar conciencia de todo el miedo que había pasado, y poco a poco había (sin darme cuenta del todo), dejado de culpar, y por tanto dejado de sentirme una víctima.A un nivel de hechos fui victima, pero a un nivel interno me di cuenta que tras la rabia no hay mas rabia, tras el dolor no hay más dolor,tras el miedo no hay más miedo...y que el sufrimiento es opcional.

Igual que durante mucho tiempo,años, no pude parar de preguntarme cícliclamente por qué...mi cabeza era un auténtico manual de teorías de familia, maltrato,intervención...sutilmente la culpa seguía sosteniendo el conflicto en mi mente.Cuanto más pensaba más sufría.

Del mismo modo conforme empecé a liberarme de las emociones, recuperando mi presencia, etc... fui descubriendo un mundo nuevo que se generaba dentro de mi,se liberaba ....sensibilidad,emoción, amor,esperanza,fe...

Empecé muy joven en temas de desarrollo personal,mi lema era: no repetir... durante mucho tiempo decía no querer tener hijos...y la culpa seguía ahí un poco más de tiempo...Como también la dirección clara de no repetir....y durante un tiempo te crees tan profundamente "mala" que ni siquiera puedes iniciar un trabajo verdaderamente honesto contigo (no vale con decir que no quieres repetir, has de entregarte con fuerza sabiendo de ante mano que eres inocente y hacer un trabajo honesto). La mente se crea muchas excusas y justificaciones para no hacer el proceso,y mientras no te liberes; queda resentimiento, rabia, tristeza, dudas, miedo, negación, vergüenza, culpa (etc) no estarás disponible emocionalmente para tu/s pequeños.... Es más, me atrevo a decir que la mente en conflicto(no liberada) a algún nivel quiere reeditar,ya sea enmascarado de miedos,dudas etc...si estás en rabia,resentimiento,odio,tristeza,melancolía,miedo,dudas,ansiedad,culpa...sigues sosteniendo a algún nivel el conflicto....pero yo sé que lo que quieres es estar emocionalmente disponible,y que en verdad lo que quieres hacer es liberarte de todo el sufrimiento (la mente es sutil a la hora de engañarnos, por eso es básico entrenarse bien).

En mi caso, solo cuando encontré una persona completamente amable, que me aceptaba así tal cual era pude empezar a hacerlo...todo lo que había hecho anteriormente sirvió, pues al conectar con esa amabilidad que tiempo después descubriría que era la mia propia y habitaba dentro de mi....hizo que todo encajara de un golpe....y entendiera (desde un nivel sentido) que no fue culpa  mia, que no fue culpa de nadie...que no había victimas ni verdugos...que podía liberarme de la historia que creía ser, y liberar a los personajes que habían interpretado ese papel,liberarme del tiempo, del pasado y dejar de imaginar y suponer historias catastróficas de repetición....que ahora desde el presente todo el conflicto estaba en mi mente.

Pasó más tiempo,seguí liberándome de creencias limitantes...y seguí viviendo...relaciones de amistad, de pareja....cambiantes en función también de mis cambios internos...no todas mis relaciones han sido maravillosas...pero sí acordes a mi desarrollo interno y ahora lo puedo ver...y del mismo modo algo amable, amoroso,sensible....fue aflorando en mi....vi que eso no podía quedarse en mi ,que era bueno para compartirse....y así otras personas empezaron también a conocerlo....con experiencias distintas empiezas a conocer otras facetas de amor....a dejar ideas falsamente aprendidas y a conocer desde la experiencia que el amor existe, que lo habías olvidado...y llega ese momento en que lo Sabes. Aprendes a construir una nueva idea de amor en tu vida, a detectar que no quieres más, que sí quieres y a sentirte con derecho de ir en esa dirección.

Y de rebote llega la pregunta de: ¿Pues otro tipo de crianza será posible no?....y en cuanto te lo preguntas....encuentras....fuera y sobre todo dentro de ti. E inicias el mismo proceso ahora con el tema de Crianza. Hasta que llega ese punto en que las preguntas cesan, por que las dudas remiten... y ya no hay más preguntas, ni más palabras....solo sientes, te apoyas si es necesario, y todo se vuelve natural...como siempre fue y ahora lo recuerdas.

Ni que decir tiene que nací para ayudar a los demás, por eso tengo mi propia consulta donde atiendo a personas que junto a la amabilidad emprendemos este camino de vuelta juntos, donde la distancia no importa pues las nuevas tecnologías permiten estas cosas.

Para lo que necesiten pueden contactarme en : mangelescrear@gmail.com


Gracias, y nos seguimos contactando.

viernes, 13 de septiembre de 2013

Una Nueva Paternidad


Este es un libro que me enorgullece enormemente presentar, no solo porque  me incluya entre sus autores o por el hermoso prólogo que escribió mi admirado pediatra Carlos González; sino porque me parece, además de revolucionario, necesario… y de urgente difusión.
Sé muy bien que no es el primer libro que se escribe sobre paternidad, pero a diferencia de los que hasta el momento conozco o he leído, este es muchísimo más que una especie de manual de instrucciones o guía práctica de crianza “moderna”. Para mi es más bien como una apertura total de corazón, como pocas veces veo cuando se trata de “conversaciones de hombres”, a menos que se esté hablando de fútbol o de política.
Más que palabras, lo que leerán acá es el alma (desde lo más profundo) de una gran mujer y  de siete valientes hombres.
¿Que por qué valientes? Pues porque, como bien sabemos, vivimos en un mundo donde la masculinidad suele estar a miles de kilómetros de la ternura y las emociones naturales (especialmente cuando de paternidad hablamos). 
Y por supuesto que no es nuestra culpa, pues ¿Qué es lo que se nos enseña desde muy pequeños? Entre otras cosas que no debemos llorar, que no debemos usar determinados colores o jugar ciertos juegos porque “son de niñas”, que no debemos estar muy pegados a mamá porque seremos unos mimados, ¿Y en cuanto a  papá? Pues que ni se le ocurra cargarnos o abrazarnos mucho, pues no le respetaremos jamás y nos volveremos unos “afeminados” ¿Les suena?
También me encuentro frecuentemente en la calle y en las charlas que suelo dictar sobre el tema, a muchas personas juzgando a algunos hombres (por no decir a todos) de no involucrarse lo suficiente en la crianza de sus hijos, de no ser más que proveedores en vez de protectores, de no escuchar a su pareja (Uy, cuantas veces escucho esto), de ser demasiado rígidos en la formación y educación de sus hijos, especialmente cuando estos son varones.
Y ni hablar de la paternidad ausente; desde el hombre que decide huir y desentenderse de la responsabilidad que tiene sobre sus hijos, hasta el que decide asumir la manutención pero se ausenta emocional y a veces hasta físicamente.
También suele juzgarse a los papás que siguen en casa, pero sin conectarse ni comunicarse; una forma muy sutil de ausencia tan común que muchos la consideran normal.
Y si analizamos bien el tema, veremos que se juzga a hombres que no hacen más que repetir lo que desde pequeños se les enseñó. Que no hacen más que reflejar lo que la sociedad a través de su familia, educadores y el entorno adulto les repitió una y otra vez desde que eran apenas unos bebés.
Es por eso que considero urgente la difusión y promoción de una paternidad conectada, empoderada, amorosa, responsable, conciliadora, respetuosa y consciente… especialmente eso, consciente.
Los cambios que con urgencia requiere la sociedad en que vivimos, deben empezar a gestarse desde nuestros corazones, reflejarse desde allí a nuestras familias y a nuestros hogares, para desde allí proyectarse hacia el mundo. Pero hemos estado tratando de hacer lo contrario desde hace muchísimo tiempo; tratamos de corregir el desastre desde afuera, mientras ignoramos la misma raíz: la violencia y la desarmonía imperantes en lo más profundo de nuestro ser.
Una Nueva Paternidad es una apuesta total por el cambio, por el verdadero amor, ese que no requiere de máscaras para dejarse ver y hacerse escuchar. Pienso que quizás por eso mismo, algunas personas no creyeron en nosotros; pero afortunadamente otras sí lo hicieron, y acá está materializado un sueño, al alcance de todos ustedes.
Espero les guste, les mueva tanto y les ayude a sanar, así como lo hizo con cada uno de los que participamos en él, de eso estoy seguro… sin más que agregar acá les dejo un libro escrito por 8 almas que decidieron dejar de callar lo “incallable”, que soñaron e hicieron lo que creyeron correcto, y que no se cansarán nunca de seguirlo repitiendo al mundo: Una Nueva Paternidad!
(Elvis Canino)

Una Nueva Paternidad
Editorial La pedagogía Blanca 2.013
(N° 1 en Amazon a 24 horas de su lanzamiento)
Autores:
Mireia Long
Armando Bastida
Alejandro Busto
Elvis Canino
Carlos Costa
Álvaro Espejo
José Ernesto Juan
Ramón Soler
Con un Prólogo de lujo del Dr. Carlos González (Pediatra, Autor de Bésame mucho entre otros libros, Defensor acérrimo de la Crianza Respetuosa)
Más información acerca de los Autores y la Editorial La Pedagogía Blanca: 
http://pedagogiablanca.com/editorial/autores/


lunes, 9 de septiembre de 2013

¿Crecer a su sano ritmo?



Esto pienso cada vez que alguien aprueba o desaprueba que Mariana sepa esto o aquello a su edad, dos años, dos meses.

Normalmente, me preguntan si Mariana hace alguna cosa (habla, toma teta, cuenta números, comparte, dejó los pañales) e inmediatamente me preguntan su edad. Antes que digan nada ya se cuál es la intención: determinar si está adaptada al ritmo de los demás niños de su edad. 

Si mi hija no hace alguna cosa que ya debería haber hecho, asumen dos cosas: 
1.- Que yo no la estimulo. Y es verdad, no quiero invertir mi tiempo en motivarla para que esté al ritmo de los demás. La vida es corta así que hay que disfrutar cada etapa como venga, bueno, eso pienso yo. 
2.- Que Mariana sufre algún retraso o patología por lo que hay que llevarla con un especialista. Pues, me presento, "mucho gusto, mi nombre es Louisiana Panagua. No me preocupan los "retrasos" de aprendizaje que "pueda" tener mi hija en comparación con la media. 



Eso sucede porque yo misma no soy una mamá de "la media". Soy una mamá rara. Prefiero invertir mi tiempo en sanar mis heridas de la infancia y de vida (que todos tenemos aunque no lo queramos reconocer) para enseñarle a Mariana un mejor patrón conductual del que me dejaron mis padres (a quienes amo porque hicieron lo mejor que pudieron con las herramientas que tenían). Como estoy llena de defectos y conflictos emocionales, y Mariana va aprendiendo TODO lo que me ve hacer, quiero invertir mi tiempo en cambiar yo para que ella aprenda de mis cambios.

Por otro lado, personalmente no me gusta que me presionen, siempre lo he considerado una forma de violencia, por eso no me gusta presionarla. Claro, también está la motivación, pero desde mi punto de vista, la motivación que viene desde la percepción del adulto, desfigura el ritmo del niño. Entonces, trato de respetar su ritmo, que sea su propio interés el que la motive a aprender cosas nuevas, que reconozca sus propias limitaciones para que las use como trampolín para conquistar nuevas habilidades.


Tenemos un largo camino por delante. A mi me toca explorarme interiormente porque quiero corregir lo que le proyecto (con todo y mis metidas de pata). En esta misma medida no le sirvo a Mariana de sombra, sino de luz, no para guiarla sino para acompañarla en su propio camino hasta que ella quiera.

sábado, 31 de agosto de 2013

Cuando falla la envoltura!!


La mayoría de las personas que recibimos un obsequio, lamentablemente no reparamos en el envoltorio, sino al contrario, lo rompemos ansiosos hasta hallar lo que más nos importa, el regalo. Aunque quien nos ha obsequiado seguramente se haya tomado el tiempo y el cuidado de prepararnos el presente de la mejor y más bonita de las maneras.
Siempre pensé en dar el más perfecto, perecedero, y único regalo que solo yo pudiera hacerle a mi hijo, y lo conseguí. Sin embargo me falló la envoltura. Sí, la envoltura. Solo espero que con el paso de los años, él también sea, lamentablemente, como la mayoría de las personas y que le dé más importancia al regalo y no a ese estuche bien cuidado, delicado y dedicado, con su lazo de satén colorido, y en su entorno lleno de mariposas que él se merecía. Espero que entienda que si no lo pude envolver no fue precisamente porque creyera que él no lo mereciera.
Mi hijo tuvo su regalo, sí. Ese tejido vivo e irreproducible aún en los más avanzados laboratorios de todo el mundo. Su envoltura, entiéndase mi regazo, mi pezón, mi piel, mi calor más directo, el ángulo más perfecto de mi mirada…y quizás otras tantas cosas que por inexperiencia desconozco, eso fue lo que falló.

Esta es nuestra historia :
Mamá y papá cruzan el mar y abandonan sus tribus (familiares y amigos), llegando a las Islas Canarias para comenzar una nueva vida con más oportunidades laborales, hasta que deciden formar su propia familia.
Parto provocado/inducido a las 36 semanas. Tras 26 horas, una de las noches más angustiosas de mi vida, (tanto que ni la oxitocina ha conseguido disiparla), y de toda la medicación administrada, llegó al mundo el pequeño Enzo, y pequeño no solo lo digo cariñosamente, 47cm y 2400gr. Mi felicidad era infinita, pero mi ignorancia en cuestiones de crianza, a pesar de ser enfermera, también.
De todos los errores que se cometen en atropello de la lactancia, con vergüenza les digo que creo que me salté muy pocos.

Mis errores (identificados con el paso de los meses):

Permití que me arrancaran a mi bebé de mi pecho nada más nacer. Recién había encontrado mi pezón, cuando tallarlo y pesarlo se convirtió en lo más importante para el personal sanitario, y como es el procedimiento habitual y yo era una ignorante, no me negué.

Permití que la primera noche de nacido mi hijo no durmiera conmigo. En el hospital donde nació existe “el nido”, donde los bebés son vigilados, alimentados e higienizados hasta su alta, que puede ser 24h después del parto, entonces ya se los queda la mamá, si ella especifica que quiere dar LME entonces se los llevan antes, como fue mi caso, pero al llegar la noche ante la insistencia prolongada de una enfermera conocida que alegó que yo necesitaba descansar y que por una noche sin mí no pasaría nada, que lo tendría el resto de su vida conmigo, cedí. El resultado fueron unos biberones cada tres horas en su primera noche de vida.

No entendí “a demanda”. Siendo mi bebé prematuro, estando al límite de peso y habiéndoseme administrado tanta medicación que parte fue absorbida por él, entre ella la epidural durante tantas horas, mi bebé no demandaba alimento, solo dormía. Y como no demandaba y a alguien le oí que los bebés recién nacidos quedaban exhaustos tras el parto y que era normal, pues no lo puse al pecho todas las veces que debí.
Recuerdo que siempre estaba pendiente a que despertara, a que buscara, a que hiciera el más mínimo gesto que me hiciera pensar que tenía hambre para ponérmelo, pero nada, y entremedio pasaban unas 6 horas, ahora sé que era mucho tiempo para él, entonces no lo sabía, ni tenía una tribu que me apoyara, yo estaba perdiendo más de un kilo y medio de líquidos al día y la cabeza me daba tantas vueltas que no me daba cuenta que el tiempo pasaba más deprisa de lo que yo percibía , me sentía muy feliz… pero atolondrada.

Aprendí con un buen golpe que un bebé no puede ni debe esperar. La succión de mi pequeño era débil e insuficiente, se cansaba y se dormía, yo lo estimulaba pero otra vez succionaba y se dormía. Al alta el pediatra me advirtió que al ser mi bebé pequeño seguramente no necesitaría la misma cantidad de alimento que un bebé a término, que no me obsesionara con la comida. Al principio lo intenté pero empecé a sospechar que no se alimentaba bien, e insistía en el pecho una y otra vez con el mismo resultado, succionaba un poco y se dormía nuevamente. En su 3er día de vida lo llevé al centro de salud y comprobaron que estaba hipoglucémico (los niveles de azúcar bajos). Había entrado en un círculo vicioso donde necesitaba comer pero no tenía la energía suficiente para conseguir alimentarse así que a modo de prevención y vigilancia nos tocó pasar 3 días en el hospital donde le dieron más biberones ya que al usar un sacaleches se comprobó que a mí no me había bajado la leche aún, no fue hasta el 5to día postparto que me la noté.
La culpa que sentía no tiene dimensiones, y el sufrimiento al separarme de él, menos aún. Me consideré la peor de todas las mamis y hasta pensé que la culpa la tenía yo por no ceder a darle un biberón a tiempo.

La famosa lactancia horaria también tocó mi puerta. Las recomendaciones al alta fueron un biberón de x ml cada 3h…y ahí dije “Hasta aquí” y comenzó mi transformación de mamá oruga a mamá mariposa. Tenía que hacer algo, no podía quedarme así sin seguir cuestionando todo y a todos, incluidos a mis colegas, sobre la crianza de mi hijo, debía tomar las riendas de una vez…y entonces cometí otro error.

Nosotros no hicimos el amor, lo nuestro fue una triste y patética violación. Del hospital salimos con lactancia mixta, allí me extraía la poca leche (10-15cc por cada seno) que me iba saliendo y se la daba en el biberón. En casa continué haciendo lo mismo. Hice varios intentos de ponerlo al pecho: barriga con barriga, ombligo con ombligo, cabeza recta y en el ángulo adecuado, mi brazo cómodo para evitar el dolor de espalda…estamos listos, ahora el pezón a la boca!!
Estaba tan preocupada por hacerlo bien que anulé mi instinto, mi lado mamífero y salvaje. Las veces que me succionó era una continua pelea contra el pecho, creo que lloraba porque conseguía sacar poco o nada. Además de que me dolía y me aguantaba, otro de mis errores. Para entonces creo que ya tenía la luego conocida confusión del pezón.
Recientemente leí lo siguiente de Laura Gutman: “Todas las madres, absolutamente todas, pueden amamantar a sus hijos. En vez de hablar de técnicas, horarios, posiciones y pezones, vamos a hablar de amor. Amamantar a nuestro hijo nos va a resultar sencillo si nos damos cuenta de que es lo mismo que hacer el amor: al principio necesitamos conocernos. Y esto se logra mejor estando solos, sin prisa. Cuando hacemos el amor con el hombre que amamos, no nos importa el tiempo, ni si el coito dura más o menos de 15 minutos, si estamos más en un lado de la cama o en el otro, si estamos arriba o abajo. No nos importa si lo hacemos varias veces en una hora o si dormimos agotados y abrazados todo un día. No hay objetivos, salvo amarnos. Cuando nace el bebé, el reflejo de succión es muy fuerte. Como su nombre lo indica, tienen el reflejo de buscar, encontrar y succionar el pecho materno. Para ello sólo se necesita que el bebé esté cerca del pecho. Mucho tiempo. Todo el tiempo. Porque el estímulo es el cuerpo de la madre, el olor, el tono, el ritmo cardíaco, el calor, la voz; en fin, todo lo que le resulta conocido. Como en los encuentros amorosos .que de eso se trata, necesitamos tiempo y privacidad. Las mujeres necesitamos entrar en comunicación con el hombre para acceder al acto sexual. No hay ninguna diferencia en el acto de amamantar. El bebé necesita estar comunicado para sentir el contacto y poder succionar, y las mujeres para producir leche y generar amor. Así de simple. Si recordamos que la leche materna no es sólo alimento, sino sobre todo amor, comunicación, apoyo, presencia, cobijo, calor, palabra, sentido... entonces nos resultará absurdo negar el pecho porque «no le toca», «ya comió» o «es capricho». ¿Acaso es capricho cuando necesitamos un abrazo prolongado del hombre al que amamos? Sólo el alejamiento de nuestra esencia nos conduce a pensamientos tan violentos hacia nosotras mismas y hacia nuestros bebés”. No fue hasta entonces que me di cuenta, con mucha pena tengo que decir, del poco tacto que había tenido para con mi bebé.

No pedí ayuda. El mayor de mis errores. Teniendo muy poca ayuda, con malestar general al recuperarme de una preeclampsia, y el hecho de que siempre me ha costado pedir auxilio, disminuyó mis ánimos para salir de casa. Debí buscar la ayuda adecuada, la necesitaba, pero lamentándolo hasta hoy, no lo hice.

De mamá oruga a mamá mariposa:
Después de todos los tropezones, del cúmulo de errores que algún día me perdonaré, continué poniéndome cada, las famosas 3 horas, el sacaleches al pecho. Alimentaba a mi bebé, lo dormía y me extraía para la próxima toma.
Recapitulando y recordando: Nació un 4, pasó del 6 al 8 en el hospital. Para el onceavo día del mes ya solo lo alimentaba con una toma de fórmula de las 8-10 que hacía al día, y sin perder la esperanza continuaba poniéndolo al pecho aunque con muy poco o ningún resultado. Al terminar el mes solo tomaba lactancia materna exclusiva y así se mantuvo hasta los 7 meses en que iniciamos la alimentación complementaria. Las tomas de leche continuaban siendo maternas.
Al extraerme de los dos pechos la cantidad llegó a ser el doble de lo que mi pequeño consumía, entonces comencé a hacer mi propio banco de leche. Conseguí congelar 57 tomas de 150cc cada una, para los curiosos sobrepasa los 8 litros. Llegué a extraerme a diario entre 750 y 800cc y mi pequeño tomaba con el paso de los meses una media de 600-700 al día, muchos días tomaba menos. Dejé de congelar por falta de espacio, no por falta de leche. Para que no bajara la producción después de haber hecho mi banco, la sacaba y la tiraba, una lástima, ya lo sé, pero era el precio a pagar.
Así se convirtió el señor Medela en mi aliado incondicional, siempre disponible para mí. Recuerdo que fueron 4 meses a mi disposición cada 3 horas. Mi bebé comenzó a dormir toda la noche a los 3 meses así que no requería las tomas nocturnas pero yo seguí despertándome en las noches un mes más. A medida que iba aumentando la cantidad de leche que producía fui bajando el número de veces que me extraía, así llegué a producir 180-200cc por cada pecho y ponerme de 3 a 4 veces al día. Mis tiempos con el sacaleches no eran tiempos muertos, aunque pudieron serlo los ocupé en algo productivo y con la distracción pasaba más tiempo que el que necesitaba para extraerme, creo que eso me ayudó a compensar la estimulación que me faltaba de la succión de mi bebé. Así comencé a investigar, a leer mucho. Mientras el sacaleches hacía su trabajo yo conocí a Carlos González, a Laura Gutman, a Rosa Jové y a muchos otros, y me empapé de ellos y cuanto más conocía más deseaba conocer, y pensé con mucha pena que sí, que nos pasamos la vida preparándonos para casi todo, menos para ser padres, debí haberlos leído antes. Descubrí que la forma en que mi instinto decidió criar a mi hijo la llamaban crianza con apego y al conocer esta página pensé en que yo también quería cambiar el mundo J
Alguna vez salíamos de paseo y las horas se extendían hasta la vuelta a casa pero por entonces disfrutaba de los misterios de mi cuerpo, de lo que nadie me había contado, ni siquiera en las clases maternales. Esa sensación de electricidad que producía la eyección cuando se iba acercando la toma me hacía sonreír en plena calle, me sentía viva, me sentía Madre y Mujer. Descubrí que a los 3 meses mis pechos dejaron de inflamarse y de gotear pero que sin embargo seguían produciendo la misma o más cantidad de leche, así que no le di importancia. Luego supe que eso era normal, que muchas mujeres pensaban después de eso que “se les había ido la leche” y tengo que reconocer que si no fuera por el señor Medela, por entonces yo también hubiera caído en ese error.
Después de 7 meses y medio en los que Don Medela y yo hemos hecho todo lo posible por alimentar a mi bebé llega el momento de trabajar, de reincorporarse a la sociedad que tan olvidada tiene las necesidades de los niños empezando por los lactantes. Tocó dejar de cuidar a mi hijo para cuidar a otros unas horas. Además de madre soy enfermera, una realidad que tengo que aprender a compatibilizar. Comienza el estrés de la reincorporación, del abandono de mi hijo, de la conciliación trabajo-casa-bebé-esposo…y no por ese orden. Comienzan los madrugones para sacarme la leche antes de salir a trabajar, las interrupciones en el trabajo una vez cada turno siempre que se puede, alguna vez he vuelto con el sacaleches intacto…comienza a bajar la producción de mi leche también por el agotamiento físico y comienza mi hijo a reclamar mi atención. Me echa de menos, como yo a él. No puede entender que después de horas sin vernos yo llegue de algún lugar y lo bese, lo abrace, lo mime y después lo cambie por sentarme con una cosa amarilla que hace ruido en vez de seguir estando juntos… Para quien da el pecho interpretar cuando desea el niño ser destetado creo, quizás desde mi ignorancia, que sería fácil. No conozco a nadie en mi caso así que aunque al principio me costó hacerme a la idea, pues me hubiese gustado continuar mínimo hasta después del año, he decidido interpretar su necesidad de aprovechar el tiempo juntos como su forma de destetarse, hoy ya suman 9 meses y medio y seguimos Medela, bebé y yo siendo un trío pero ya no me angustio por las cantidades ni los horarios. Siento que más que ese tejido vivo lleno de proteínas, inmunoglobulinas, enzimas, minerales, vitaminas, carbohidratos, grasas, hormonas y nucleótidos, mi hijo me necesita a MÍ. ¡Qué fácil hubiese sido ponerlo al pecho una vez llegada a casa y disfrutar justos ese momento!
Mi esposo, que apenas lo he mencionado, también ha compartido con Medela, nunca nos ha abandonado cuando en las noches su ruido lo despertaba aún teniendo que trabajar al día siguiente. Siendo criado con biberón en pleno boom de las leches de fórmula ha respetado mi deseo de alimentar a nuestro bebé con mi leche. Ha fregado biberones y extractores. Ha continuado con mis tareas cuando me tocaba parar para mi cita con el Señor Amarillo y me ha hecho sentir bien al confiarme que él no hubiera sido capaz de llegar tan lejos. Por todo eso aprovecho para darle las gracias.
Este escrito está hecho para todas, aunque en verdad espero que le sirva a aquellas a las que les ha fallado la envoltura. Yo puedo decir que en este siglo en que vivimos, otra manera más sana y natural que la leche de fórmula es posible, aún cuando paradójicamente sea este mismo siglo y sus avances quienes han puesto más difícil el arte de amamantar.

Yo mientras seguiré esperando mi segunda oportunidad. Algún día seré mamá nuevamente y para entonces, no sé si conseguiré instaurar la lactancia, pero de lo que estoy segura es de que no me permitiré cometer los mismos errores, y si aún así no lo consiguiera…siempre me quedará Don Amarillo y todas mis ganas de alimentar!!
Milexy