miércoles, 20 de julio de 2016

No es sano apurar la infancia.

No es sano pedir a los niños/as que se "despeguen" de sus padres cuando aún no están listos.
No es sano comparar con el primo, con el vecino o con los hijos que tuvo y "allí están"...
No es sano medir los logros de los niños/as para inflar nuestro ego.
No es sano querer meter a los niños/as en el mismo saco y pedirles cosas para lo que aún no están listos.
No es sano imponerles reglas y etiquetas que terminarán aprendiendo con el ejemplo de sus mayores.
No es sano que asuman desde su más tierna infancia que para ganar en algo deben llevarse a quien sea por delante.
No es sano pedirles que no se ensucien porque la infancia es disfrute.
No es sano exigirles en lugar de dejarles disfrutar su infancia.
No es sano pedirles que hablen con la verdad si nosotros mentimos.
No es sano decirles que si se caen les pegas.
No es sano que aprendan a no molestarte porque aprenden a no pedir ayuda.
No es sano pedirles que callen porque ellos/as son parte de la familia y deben tener voz y voto.
No es sano que les humillemos y maltratemos en lugar de darles amor, ternura y paciencia.
No es sano que le regañes porque responde igual que tú.
Un día sin darte cuenta, tus hijos/as estarán dando al mundo, a ti y a ellos mismos todo lo que le diste en la infancia, por eso no es sano que al crecer les exijas un amor que no diste.
No es sano exigir amor, el amor se da y regresa siempre multiplicado.
Janeth Ivimas.

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